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Los nuevos libros de texto

Los nuevos libros de texto

Columnas miércoles 29 de mayo de 2019 - 02:44

Que los libros de texto no lleguen a los salones con el arranque del curso no es un problema: es una oportunidad. Sí, hubo ciertos desajustes con los tiempos y las compras de papel. Es normal: traer el reino de Dios a la tierra no es cosa sencilla, pinches fifís, ni siquiera para un hombre que ya está en un plano espiritual distinto, como nuestro Presidente Eterno. En todos caso, en la 4T cualquier tropiezo se vuelve una posibilidad de aprendizaje y enaltecimiento de la patria. ¿Que hay desabasto de combustible y mejor cerramos los ductos? Convertimos a Irma Eréndira Sandoval en experta pipera y la mandamos de compras, a traer camiones. Lo hizo muy bien, salvo por el detalle de que las llantas no servían para nuestras carreteras y que los camiones se negaban a aparecer. ¿Que no compramos medicamentos y hay peligro de muerte para enfermos de cáncer o personas contagiadas de VIH? Volvemos a Marcelo Ebrard experto en farmacéutica y hablamos ooooootra vez de corrupción para justificar el desabasto que no es desabasto. Bueno, pues lo mismo con los libros de texto. ¿Se retrasan? Mejor.

Porque en las últimas fechas, con las declaraciones constantes del Primer Historiador de la Patria y su entorno, ahítos de sabiduría —la sabiduría hoy se llama “otros datos”—, es imprescindible hacer unos cuantos añadidos y enmiendas a la información de los materiales de lectura para la juventud de México. O de plano reescribirlos.

Habría que empezar por la historia: recordar que los conquistadores llegaron a comer carnitas y lo jodieron todo, y luego explicar que si nuestro líder dice que la Corona nos debe una disculpa, entonces en aquellos tiempos, digan lo que digan los libros españoles, quienes gobernaban eran los borbones. Punto. También hay que escuchar al Herodoto de Tepetitán y recordar que el padre de Mussolini era juarista. De hecho, al Duce se le rebautizará en los libros mexicanos como “el Benemérito de las Italias”. También, claro, hay que consignar que hace 10 mil años
los antiguos mexicanos ya habían fundado imprentas y universidades, mientras en Nueva York pastaban los búfalos, y que en realidad los primeros pobladores ya estaban por aquí hace 5 mil, quizás incluso 10 mil millones de años.

Esto trae consecuencias dramáticas en la constitución de los libros de texto, porque obliga a un reacomodo de la historia universal. Lo que revela nuestro Padre de Pueblos es que la Universidad Nacional, por ejemplo, es anterior a la civilización egipcia. Pero los cambios golpean también a las ciencias naturales, porque s nuestro Líder dice que había búfalos en Nueva York es porque había búfalos en Nueva York. De hecho, las palabras de nuestro presidente golpean a toda nuestra cosmovisión. Digámoslo de una vez: implican un reordenamiento cósmico. Y es que, sí, el hombre americano es anterior a la fecha de nacimiento que los científicos fifís, de universidades extranjeras, promotoras neoliberales del divorcio, atribuyen a nuestro planeta. O al sol, para el caso.

Y es que la 4T, el fin de la larga noche neoliberal, implica una reescritura de la realidad completa, no solo de los libros de texto (que de todas formas son inútiles porque con los profes de la CNTE basta y sobra). Como demuestran todos los datos, lo de reescribir está funcionando de maravilla: vamos muy bien. No veo la hora de que Gibrán Ramírez, Epigmenio Ibarra, John Ackerman y Sabina Berman nos digan que los astrónomos gringos y europeos están entonando su canto del cisne y que Carl Sagan era chayotero.

#PorMiRazaHablaráElTlatoani

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/CR

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