laopcionnota
Menos Osaka y más Oaxaca

Menos Osaka y más Oaxaca

Columnas lunes 01 de julio de 2019 - 04:24


Leí muchas discusiones sobre si nuestro Líder Amado debió o no ir a la cumbre del G20. Versiones muy diversas, desde las más fifís, que aseguran que la tarea de un presidente de México es rozarse con sus pares más poderosos, firmar acuerdos, escuchar sobre soluciones concretas a problemas tan graves como la migración ilegal o el calentamiento global, etc, hasta los que piensan que mientras los grandes líderes del mundo debaten esas cosas en Osaka, lo que le toca al presidente de México es plantar una carretera en… Oaxaca. Por Puerto Escondido, concretamente. Yo me cuento entre los últimos, por una razón contundente: nuestro Líder es infalible.

Está claro, ¿no? Si se trata o de hablar con Putin, Shinzo Abe y Justin Trudeau, o de hacer carreteras en el interior, claramente lo que delegas es lo primero.

Y no obstante, creo que las razones profundas de nuestro Tlatoani para desasistir a la cumbre son otras. Las razones nacen de su humildad de hombre del pueblo: no quiso opacar al resto de los asistentes; no quiso hacerles sombra. Si me lo permiten, quiero ilustrar lo que digo con una historia de ficción: ¿qué hubiera pasado si el Líder hubiera ido al G20? Van algunos apuntes.

El G20, como saben, tiene varios momentos. Empiezo por la foto de grupo. ¿Se imaginan el impacto de esa figura colosal, única? ¿Qué hubiera sido de Macron, de Pedro Sánchez, con esos trajecitos fifí, carentes de señorío, pero sobre todo de virilidad? El único del grupo que hubiera mantenido algún brillo frente a la dignidad de nuestro Padre de Pueblos es Trump, con esas corbatas y ese porte señorial para llevar un frac.



Pero no es solo el impacto visual. Como sabemos también, muy importante en esa cumbre de líderes es lo que pasa en corto, lo que se habla de uno a uno; lo que se arregla en el mano a mano. Imaginen esas conversaciones. Imaginen que a nuestro Presidente Eterno se le acerca, digamos, Angela Merkel y le pregunta algo como:

—Señor presidente, ¿de qué manera piensa afrontar la fuga de inversiones, la caída de la producción de Pemex, el recorte al crecimiento del PIB, la escasez de recaudación?

Nuestro presidente, con señorío, con amplitud de miras, respondería sin duda algo tan contundente, tan profundo como:
—Vamos requetebién.

O pongan que Trump, nuestro amigo, al que le tendemos una mano abierta, se pone pesado y enfrente de todos le dice entre carcajadas:
—Andreis, ¿verdad que estás pagando muro?

Y que acto seguido, sonrojado, Pedro Sánchez le hubiera susurrado algo como:
—Tío, este mamón también me ha hecho un bulin que te cagas. ¿Tú cómo le contestas en esos casos?

La respuesta seguramente hubiera sido:
—No nos vamos a enganchar.

Altura de estadista. O pongan que el primer ministro chino se hubiera acercado a decirle:
—Señor presidente, ¿cómo piensan enfrentar la amenaza de la imposición arancelaria de Trump?
Respuesta:
—Podríamos entrar a una guerra con los Estados Unidos y hasta ganarla, pero sería un triunfo pírrico. ¿Conoce la historia del general Pirri?

Y así. ¿Que alguien te pregunta cómo va a enfrentar México el cambio climático? “Le vamos a comprar carbón a un compañero de Morena”. ¿Que cómo vamos a lidiar con la inseguridad? “Nosotros tenemos otros datos”. ¿Que cuál es su programa de medicina pública? Homeopatía y unos compas que nos van a dar precio.

Uf. Hubieran quedado borrados.

¿Se imaginan el oso?
Quedarse en Oaxaca fue un acierto, Tlatoani.

#MenosOsakaYMásOaxaca

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas

Línea 13Columnas
2019-07-19 - 02:37
Dos AñosColumnas
2019-07-19 - 02:34
Nación y destinoColumnas
2019-07-19 - 02:29
Duarte, ¡un pobre político!Columnas
2019-07-19 - 02:22

Más leidas

Lo último

SIGUENOS EN TWITTER


+-