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Mictlán, el fascinante inframundo de los mexicas

Mictlán, el fascinante inframundo de los mexicas

Entornos viernes 01 de noviembre de 2019 - 02:20

En la cosmovisión mexica, el Mictlán era el nivel inferior de la tierra de los muertos. Se creía que el viaje duraba cuatro años y que, al llegar a Mictlán luego de haber superado todos los obstáculos, el alma del difunto era recibida por Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl, las deidades del inframundo, quienes le anunciaban el final de sus pesares.

El camino a este recinto, según Bernardino de Sahagún en su “Historia general de las cosas de la Nueva España” era largo y peligroso: tenía nueve niveles verticales y descendientes.

“Y más dicen que al tiempo que se morían los señores y nobles les metían en la boca una piedra verde que se dice chalchihuitl; y en la boca de la gente baja, metían una piedra que no era tan preciosa, y de poco valor, que se dice texoxoctli o piedra de navaja, porque dicen que la ponían por corazón al difunto…”. (Bernardino de Sahagún, “Historia general de las cosas de la Nueva España”)

Al Mictlán se dirigían por igual nobles y plebeyos, sin distinción alguna de rango ni de riquezas, pues la muerte no discrimina a nadie: “…y las ánimas de los difuntos que iban al infierno son los que morían de enfermedad, ahora fuesen señores o principales, o gente baja…”.

Parte de los rituales funerarios para despedir a los difuntos en el México prehispánico era la confección de un discurso fúnebre de gran significado y después, el difunto abandonaba este plano terrenal y despertaba a la orilla de un río, que sería la primera de las pruebas para encontrar el descanso eterno de su alma. Este viaje no era una tarea sencilla, pues cada nivel ponía a prueba su carácter, convicción y resistencia.

Primer nivel: CHICONAHUAPAN. También llamado Itzcuintlan o “lugar de perros”, el muerto debía atravesar con la ayuda de un xoloitzcuintle de color pardusco.

Segundo Nivel: TEPECTLI MONAMICTLAN; se dice que existían dos cerros que se abrían y se cerraban, chocando entre sí de manera continua. Los muertos, por lo tanto, debían buscar el momento oportuno para cruzarlos sin ser triturados.

Tercer Nivel: IZTEPETL;en este lugar se encontraba un cerro cubierto de filosísimos pedernales, que desgarraban los cadáveres de los muertos cuando estos tenían que escalarlos para cumplir con su trayectoria.

Cuarto Nivel: ITZEHECAYAN. El “lugar del viento de obsidiana” era un sitio desolado de hielo y piedra abrupta.

Quinto Nivel: PANIECATACOYAN. “El lugar donde la gente vuela y se voltea como banderas” donde los muertos perdían la gravedad y estaban a merced de los vientos.

Sexto Nivel: TIMIMINALOAYAN.“El lugar donde la gente es flechada”. Se acribillaban a los cadáveres de los muertos que lo atravesaban.

Séptimo Nivel: TEOCOYOHUEHUALOYAN. Aquí los jaguares abrían el pecho del muerto para comerse su corazón.

Octavo Nivel: IZMICTLAN APOCHCALOLCA. En esta “laguna de aguas negras” (Apanhuiayo), el muerto terminaba de descarnar y su tonalli (su alma), se liberaba completamente del cuerpo.

Noveno Nivel: CHICUNAMICTLAN. Aquí el muerto debía atravesar las nueve aguas de Chiconauhhapan y, una vez superado este último obstáculo, su alma sería liberada completamente de los padecimientos del cuerpo, por Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, esencia de la muerte masculina y femenina respectivamente.

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IM/CR

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