Moreno y Peña Nieto: Cumbres borrascosas

Moreno y Peña Nieto: Cumbres borrascosas

Columnas jueves 15 de agosto de 2019 - 02:46


Las grandes crisis pueden ser una oportunidad. En el PRI eligieron, y por un amplio margen, a Alejandro Moreno como su próximo presidente. Más allá de críticas y acusaciones de la fórmula de Ivonne Ortega, la distancia es tan grande entre el primero y el segundo lugar que no habrá reclamación que fructifique.

Por ello, el gobernador campechano con licencia no le debe nada a nadie y esto es un aliciente para hacer del priismo una verdadera oposición.

Puede romper, si no lo hizo ya, con los grupos que sumieron al PRI en la peor de sus derrotas y que cincelaron, a golpes de escándalos, la imagen de desprestigio con que tendrán que lidiar, en el viejo partido, por varios años.

El expresidente de la República, Enrique Peña Nieto, dejará de ser un factor de decisiones, para convertirse en un problema del orden jurídico, porque las acusaciones que pesan sobre Rosario Robles lo van a alcanzar tarde o temprano.

No es que tenga que ver con los supuestos desfalcos en la Secretaría de Desarrollo, pero sí tendrá que procesar por lo que implica la responsabilidad que tenía como jefe político de muchos de los personajes que ahora se encuentran en problemas.

Alejandro Moreno, en cambio, tendrá que tomar decisiones y quizá muchas de ellas sean inéditas, porque nunca el PRI se ha separado del cordón umbilical de Los Pinos, con la contundencia con la que ahora ocurrirá.

Con Ernesto Zedillo no hubo necesidad de ruptura, en primer lugar porque no los quería y en segundo, no menos relevante, porque no era una carga para ellos, ya que no se llevó en el portafolios historias explosivas. Zedillo perdió la elección, pero ganó porque permitió la primera alternancia.

Para Peña Nieto la situación se puede tornar difícil y hasta oscura. No cuenta, ni contará, con la solidaridad de sus compañeros de partido, y las persecuciones judiciales apenas iniciaron.

Es curioso, en 2013, el proyecto de Peña Nieto parecía tener la fuerza de perdurar en el tiempo. El Pacto por México permitió aprobar muchas de las reformas que fueron pospuestas por la incapacidad de los partidos para ponerse de acuerdo durante años.

Aquel logro, sin embargo, quedó opacado por errores posteriores y por disputas prematuras dentro del círculo más cercano al propio mandatario.

Creyeron que eran inmunes y se olvidaron que en política hay que permanece siempre alertas.

Se pelearon por un futuro que ya no sería de ellos, y ahora ya no cuentan con incentivos para enfrentar un momento por demás delicado.

Es ahí, paradójicamente, donde Alejandro Moreno puede reinventar y reinventarse.

El riesgo, por supuesto, es caer en la seducción, de nueva cuenta, del Palacio Nacional, aunque con otros inquilinos.

•Twitter: @jandradej

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/CR

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