Muere a los 79 años el Aprendiz De Quijote

Muere a los 79 años el Aprendiz De Quijote

Entornos viernes 05 de abril de 2019 - 05:01


POR MARTHA ROJAS

El cantautor argentino de las pequeñas cosas, Alberto Cortez murió a los 79 años de edad, ayer, en Madrid a causa de una insuficiencia cardiaca complicada por una úlcera estomacal.

Voz honda de lo cotidiano y poeta de la música, su nombre se popularizó en la década de los 60 en Europa, continente al que migró de su natal Argentina cuando tenía 20 años.

En el Viejo Continente, el cantante no sólo obtuvo sus primeros espectáculos y grabaciones, fue ahí donde José Alberto García Gallo obtuvo su identidad como Alberto Cortez, al adoptar el nombre homónimo de un cantante peruano, quien finalmente se olvido del Cortez y se puso El Original.

Alberto, quien desde pequeño mostró aptitudes para la música, la composición, y sensibilidad para la poesía compuso "Un cigarrillo, la lluvia y tú" —su primera canción— cuando apenas tenía 12 años y descubría el significado del erotismo.

A los 17 años, mientras aún era estudiante, se mudó al poblado de Mendoza, en donde se integró como cantante a una orquesta local llamada Arizona. En cuanto llegó a los 20 años y estaba obligado a cumplir su servicio militar, emigró a Bruselas en el Argentine International Ballet Show, buque que llevaba a bordo un espectáculo en el que Waldos Ríos participaba.

El Argentine International Ballet Show fracasó, y el empresarió que lo patrocinaba desapareció cuando algunos de los participantes se encontraban en Bruselas. El grupo se desintegró y cada quien buscó lo propio.

En esa época, el cantante peruano Alberto Cortez, cuyo nombre oficial era Darío Alberto Cortez Olaya, gozaba de relativo éxito y popularidad en el poblado belga de Knokke. Ahí también había otro Alberto, pero éste era argentino.

García Gallo adoptó el Cortez, la misma identidad que el peruano, y hasta su mismo repertorio. Haciéndose pasar por él, comenzó a actuar en algunos pubs de Bélgica y Alemania, hasta que en 1967 el verdadero lo demandó, y el argentino se vio obligado a abandonar Bruselas y asentarse en Madrid junto a su esposa Renée Govaert.

El estilo vocal sentido y la vestimenta oscura de Cortez quedaron asociados a una obra que conjugó sensibilidad poética y sintonía popular, y que vivió una etapa primeriza en torno a una sucesión de hitos livianos: de "Sucu-sucu" (que le valió un sobrenombre, Mr. Sucu-Sucu) a "Me lo dijo Pérez" (que adaptarían voces como Los Tres Sudamericanos, Karina y Mochi).

En los 60, Cortez cantó a su emergente paisano Facundo Cabral "No soy de aquí", sería él quiens e convertiría en inspiración de algunos de sus temas e íntimo amigo hasta su muerte.

Cortez gozó de una amplia proyección en Latinoamérica, primero en México y algo más tarde en su natal Argentina, país al que regresó anímicamente en el álbum Gardel... como yo te siento (1984).

De la tierra de las Pampas no olvidó el sentimiento nostálgico que despierta el ombú, la poesía que de la música y el sentimiento de lo popular.

Encuentros con Pablo Milanés, Mercedes Sosa, Susana Rinaldi y María Dolores Pradera salpicaron su intensa carrera tanto en los escenarios como en disco, mientras seguía cantando a la melancolía, la reflexión filosófica y el costumbrismo de Atahualpa Yupanqui. Nunca tuvo hijos, pero abordo en múltiples ocasiones la belleza del erotismo, eploró las emociones de terceros, viviendo en una calle sin esquinas y volando con sus alas luminosas entre espejos sugestivos de colores.

Alberto le cantó al abuelo, al padre, al callejero, a la distancia, a la copla, al campo, a los demás, a los aromas, al hermano, al amigo, la locura, el suicidio, las aves, la marea, los oficios, el perro, la guitarra, el amor desolado y las ciudades.

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IM/CR

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