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Nuestra Señora de París resurgirá de las cenizas
Nuestra Señora de París resurgirá de las cenizas

Columnas jueves 18 de abril de 2019 - 02:00


Esta semana The New Republic publicó un ensayo sobre la tarea inminente que tiene la civilización de resistir catástrofes abrumadoras y convertirlas en símbolos. El lunes 15 de abril de 2019 el incendio que sufrió la catedral de Notre-Dame de París, una obra de arte de 850 años y que es el vestigio gótico más importante de París (con la Santa Capilla) se ha convertido en portento de nuestros tiempos.

El percance de Notre-Dame se atribuye a la renovación, que inició el año pasado para contrarrestar el deterioro galopante del inmueble. Según el arquitecto encargado de los trabajos de rehabilitación, Philippe Villeneuve, restaurar arquitectura gótica es complejo porque cada uno de sus elementos tiene un papel estructural. Los pináculos estabilizan los arbotantes, que a su vez acumulan el peso del edificio. Las gárgolas no son solo decorativas sino que funcionan como desagüe.

El martes 16 de abril, gracias a la labor eficaz del cuerpo de bomberos de la ciudad de París se logró apagar el incendio y evitar la destrucción completa de la iglesia. Con todo, el incidente provocó el colapso de la aguja del templo (reconstruida en el siglo XIX), además de la pérdida casi total del tejado de plomo y de la estructura de madera de la nave (siglos XIII y XIX). Afortunadamente, los campanarios, obras maestras –como los vitrales originales– y el tesoro de la catedral –reliquias y otros objetos de valor histórico– se salvaron y están a buen resguardo.

Este percance es la catástrofe más grave que ha ocurrido en la historia de la catedral. Los daños superaron a los del vandalismo posterior a la revolución de 1789, que revirtieron los arquitectos Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus, a mediados del siglo XIX. Ni siquiera acontecimientos perturbadores como la comuna de 1871 y la ocupación alemana durante la segunda guerra mundial provocaron semejante perjuicio. Por lo tanto, enfada que haya sido un descuido la causa del daño atroz al monumento más visitado de Europa. El incidente también advierte sobre la fragilidad en la que se encuentran el resto de las iglesias parisinas.

El recuerdo de la restauración decimonónica debe alimentar la esperanza de lo que puede hacerse hoy. Las autoridades del Estado, la Iglesia y la Fundación del Patrimonio francesa han convocado a una colecta nacional para reconstruir el edificio.

Asimismo, la ONU y la UNESCO se declararon su disponibilidad inmediata para rehabilitar este tesoro arquitectónico, patrimonio de la humanidad.

Es necesario volver a movilizar a los posibles mecenas, de Francia y del resto del mundo. Para los trabajos corresponderá, como ha declarado el presidente Macron, reunir a los grandes genios de nuestra época. Solo así la joya del genio parisino volverá a brillar, con más fuerza, sobre el Sena.

•Internacionalista, especializado en diplomacia
europea.Twitter: @carlospeimbert

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/CR

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