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Quisieron calar al Presidente

Quisieron calar al Presidente

Columnas martes 26 de noviembre de 2019 - 02:20

A un año de haber asumido el poder, el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha decidido dejar de ofrecer la otra mejilla y empezar a meter las manos. Amor y paz es una buena estrategia, pero cuando se presentan grupos que solo persiguen sus propios intereses por encima de los demás, es necesario el uso legítimo de la fuerza que tiene el Estado.
El pasado 4 de noviembre, el Presidente le dedicó la siguiente frase a su histórico adversario político, Felipe Calderón: “El que no quiera ver visiones, que no salga de noche”. Esto en respuesta a los fuertes señalamientos de los padres de Luis Calderón Zavala, al ser mencionado como impulsor de una cuenta de bots que origina mensajes en contra del Gobierno federal.
Algunos pensarían que fue un exceso, viniendo del Presidente de la República, otros que fue un momento de descontrol del titular del Poder Ejecutivo; pero esa fecha es un parteaguas en la forma de resolver los conflictos políticos, por parte del Presidente.
Cuenta Enrique Krauze que, en diciembre de 1946, el entonces recién instalado en la Presidencia Miguel Alemán Valdés fue recibido con un emplazamiento a huelga en Pemex. Sin titubeos, el presidente ordenó que saliera el Ejército para atender las gasolineras. Ante esta situación, los trabajadores tuvieron que ceder y conformarse con un 10 por ciento de aumento salarial y no el 15 por ciento que podían haber alcanzado si hubieran negociado. Destaca Krauze que, los líderes petroleros le comentaron al presidente que sólo lo estaban calando; recibiendo por respuesta, “pues ya me calaron”.
El Presidente López Obrador aguantó muchas y de muchos, pero no un chantaje de un grupo que representa las peores prácticas de la política mexicana, como lo es Antorcha Campesina que, acostumbrada a imponer diputados, presidentes municipales y acordar con presidentes, trató de camuflarse entre otras organizaciones campesinas, para seguir obteniendo recursos púbicos que son destinados a muchas cosas, menos a apoyar a los campesinos.
Organizaciones que lucran con la pobreza, con integrantes pobres y dirigentes millonarios; hicieron uso de la violencia, quisieron amedrentar e imponerse por la fuerza.
Envalentonados, amenazaron con boicotear el desfile de la Revolución Mexicana, no lo hubieran hecho. Ese desfile estuvo lleno de simbolismo y era prioridad nivel uno en la agenda presidencial. Para el Presidente fue un asunto de Estado. Además, las Fuerzas Armadas invirtieron miles de horas en su preparación, para ellos, no era algo negociable, no era cosa de juego, estaban necesitadas de reconocimiento público y de sentir el respaldo de su más alto mando.
El Comandante Supremo ordenó encapsular a los manifestantes en torno a la Cámara de Diputados federal y terminar así con sus pretensiones. Las Fuerzas Armadas valoraron mucho esta decisión y refrendaron gustosas su lealtad al Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Fue el mejor desfile revolucionario. La cereza en el pastel hubiera sido que, fuera día de descanso obligatorio y suspender clases en las escuelas para disfrute de los niños.
Quisieron asustar con un plantón al especialista en resistencia civil, quisieron calarlo. Vinieron por lana y salieron trasquilados. Les cerraron la llave de los recursos federales, ahora les toca hacer lo mismo a los gobernadores de los estados, como Alfredo del Mazo Maza en el Estado de México. A ver quién más quiere calar al Presidente.

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