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Ramadán en tiempos de terror

Ramadán en tiempos de terror

Columnas viernes 03 de mayo de 2019 - 02:43


Cada año, durante el noveno mes del calendario lunar, los musulmanes de todo el mundo practican el ayuno diario desde que amanece hasta que se oculta el sol. A este momento se le conoce como Ramadán, el mes en que las puertas del cielo se abren y se encadenan a los demonios del infierno, cuando se perdonan todos los pecados. Esta celebración religiosa es una de las más importantes en el Islam, pues se cree que fue cuando Alá reveló las escrituras del Corán al profeta Mahoma, en la Noche del Decreto.

Este 2019, el Ramadán iniciará el domingo 5 de mayo y concluirá el 4 de junio con el tradicional banquete, así como regalos entre familiares y seres queridos. Esta celebración poco conocida en nuestro país (América Latina es la región con la comunidad más pequeña de musulmanes) es de suma relevancia contemplando que el 1.8 miles de millones de personas pertenecen a esta religión, convirtiéndola en la segunda con más adeptos a nivel global.

A pesar de lo difícil que pudiera parecernos el ayuno, los creyentes lo practican con convicción y gusto, aparte de que no es una imposición arbitraria.

En realidad, es flexible y comprensivo en cuanto a su ejercicio, pues para poder llevarlo a cabo hombres y mujeres deben gozar de buena salud. Aquellos enfermos, las mujeres menstruando o embarazadas y quienes desempeñan trabajos muy demandantes físicamente quedan exentos, al igual que niños y ancianos. También, quienes salen de viaje o por algún motivo no pueden cumplir con alguno de los días de ayuno, los pueden recuperar el resto del año o alimentar a los más desfavorecidos, en compensación. Por lo demás, no sólo se trata de ayunar para limpiar el cuerpo físico, sino de purificar el alma y los pensamientos. Durante estos días se debe evadir tener pensamientos negativos, decir groserías, hablar mal de otros y cometer acciones en perjuicio propio y de los demás.

Si bien, el Ramadán es un llamado a la abstinencia de malas palabras, malas acciones y malos pensamientos; es verdad que los ataques yihadistas no disminuyen en estas fechas. A veces, incluso, aumentan. Esta contradicción también es condenada por los mismos musulmanes que no comparten las ideas radicales y violentas de los perpetradores de estos actos atroces. Desafortunadamente, muchas veces pagan justos por pecadores y las comunidades musulmanas son víctimas de segregación, persecución y discriminación, además de represalias por los atentados terroristas cometidos en nombre de Alá.

Se olvida que la violencia sólo genera más violencia. Ramadán es un periodo de perdón, misericordia, abstinencia, generosidad e introspección. A quienes no somos creyentes, nos presenta una oportunidad para conocer más sobre una comunidad que pareciera sumamente distante, y a reflexionar sobre la tolerancia, el respeto y la paz.

• Es especialista en geopolítica asiática, la relación
India-China y sus arsenales nucleares. @alikaboe

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/CR

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