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“Regular testosterona en atletas, afecta la mente”
“Regular testosterona en atletas, afecta la mente”

Deportes jueves 04 de abril de 2019 - 04:59


FERNANDO MORENO

La atleta sudafricana, Caster Semenya, dominadora de los 800 metros en la última década y dos veces campeona olímpica, de ahora en adelante debe medicarse para bajar artificialmente su nivel de testosterona para emparejarse a sus rivales, según el nuevo reglamento de la federación internacional de atletismo, situación que generó la reprobación y preocupación de la ONU porque “contravienen las normas y los principios internacionales de derechos humanos”, por esto, para ContraRéplica, habla en exclusiva María Luján Christiansen, doctora en filosofía de la ciencia en la UNAM.

Una atleta que presenta diferencia de desarrollo sexual (DSD), en este caso, niveles de testosterona altos, ¿son determinantes para que una deportista (mujer) en competencia gane o refleje ventaja ante sus rivales?

Nada es determinante, ni siquiera la biología. El éxito deportivo es un fenómeno complejo, lo cual significa que depende de una enorme cantidad de factores, entre los cuales cuentan aquellas diferencias que puedan representar una ventaja para un deporte en particular. Aquí generalmente se incurre en una confusión grave: decir que algo influye no es lo mismo que decir que algo determina. Y afirmo que la confusión es grave porque, si no se la percibe, podemos caer muy fácilmente en simplismos. Decir, por ejemplo, que un basquetbolista es exitoso por su altura no hace justicia a las muchas esferas de trabajo y esfuerzo que se requieren para conseguir un buen desempeño.

¿Cómo influye el aumento de testosterona en el rendimiento de una deportista?

En el ámbito de la actividad deportiva, la testosterona cumple funciones muy importantes, comenzando por la regulación del metabolismo. Su adecuado funcionamiento es esencial para el control del peso, para el crecimiento de fibras musculares, para el mayor consumo de grasa, para la regulación de colesterol y para la optimización de la energía del organismo, entre otras muchas funciones.

Regular de manera artificial a una atleta a través de medicamentos, para bajar sus niveles de testosterona, ¿pone al parejo a la deportista ante sus rivales en competencia? ¿Cómo se ve afectada su salud?

Bueno, por un lado, esa cuestión de los efectos colaterales que los medicamentos puedan tener es asunto preocupante. Pero, por otro lado, hay un problema mucho más profundo en cuanto a su identidad social modificada. El costo de ese “emparejamiento” biológico es un “desemparejamiento” social, ya que supone la obligación de competir desde una posición denigrada que promueve actitudes de autorrechazo. Debe tomarse en cuenta que la práctica deportiva engloba inevitablemente la salud mental y emocional del deportista, por lo cual, en ese caso, las desventajas de la deportista estarían mucho más allá de la mera alteración medicamentosa de sus niveles de testosterona.

El nuevo reglamento de la federación internacional de atletismo, la IAAF, obliga a las atletas (con diferencia de desarrollo sexual) a medicarse para regular su condición... ¿Qué opinan de esto?

Pienso que lo que resulta insólito es que, cuando se toman medidas tan delicadas, no se consideren suficientemente los argumentos éticos. Hay una gran ligereza en las decisiones que hacen a la política deportiva nacional e internacional. El tema de la modificación química del cuerpo está impregnado de premisas filosóficas que habría que discutir, como también habría que analizar muy críticamente cuáles son los objetivos del desarrollo del deporte en sus distintas dimensiones. Y son asuntos que no pueden resolverse burocráticamente o políticamente, se requiere Comités profesionales que estén a la altura.


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CA/CR

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