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Ricardo Anaya y la estatua que se parecía a Stalin

Ricardo Anaya y la estatua que se parecía a Stalin

Columnas lunes 09 de septiembre de 2019 - 02:16


La estatua del presidente Miguel Alemán que estaba frente a la Biblioteca Central en Ciudad Universitaria fue volada por los aires con cargas de dinamita en 1966. La obra del escultor Ignacio Asúnsolo, estuvo envuelta en la polémica y sujeta a ataques desde su colocación en la explanada en 1958.

Se le criticaron dos cosas: La exaltación de los agradecimientos al señor presidente de la República y que en realidad se pareciera más a José Stalin que al señor Alemán.

La política cruza la vida de la UNAM y eso es irremediable. Sin embargo, siempre ha existido un fuerte debate sobre quiénes pueden entrar a sus instalaciones y en particular desde que el presidente Luis Echeverría tuvo que huir porque le lanzaron pedradas mientras leía un discurso en el auditorio de la Facultad de Medicina, en marzo de 1975.

En general grupos ligados a la ultra izquierda son los que se oponen a visitas de servidores públicos de relieve, porque consideran a la institución inmaculada ante los embates de lo que consideran la derecha.

Es un arreglo curioso, porque los sectores ligados al oficialismo priista son los que han tenido en su poder a los órganos de gobierno universitarios y en modo particular a la Rectoría.

A la burocracia universitaria tampoco les gustan los visitantes y en particular si son de izquierda o progresistas, pero estos sí pueden acudir a las aulas o realizar mítines, porque los grupos estudiantiles más aguerridos no se meten con ellos.

Pero la intolerancia se ha perfeccionado y hace unos días amanecimos con la noticia de que la Facultad de Ciencias Políticas se encontraba cerrada por un grupo de encapuchados que pretendían impedir que Ricardo Anaya, el excandidato presidencial del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, diera una charla en un diplomado.

Los quejosos sostienen que Anaya es de ultraderecha, en una muestra de ignorancia tan extrema como su radicalidad.

Anaya es un liberal que se alió con dos partidos de izquierda y que incluyó muchas de sus propuestas en las promesas de campaña.

Aquello resultó un fracaso, porque nunca pudieron construir un proyecto atractivo debido a sus propias diferencias históricas y porque desde el gobierno federal, del PRI en ese momento, se desató una feroz campaña en su contra.

Escuchar a Anaya, por ello, puede resultar provechoso y más en un contexto de cambios tan intensos como los que ahora vive México. Hay mucho que contar sobre el proceso electoral de 2018.

Es tiempo, me parece, de que la comunidad universitaria ponga un alto a los oscurantistas, de todo tipo, para seguir dando paso a las discusiones y los análisis que van a resultar indispensables.

•Twitter: @jandradej

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/CR

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