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Sánchez Cordero, de la escuela Peña y Calderón

Sánchez Cordero, de la escuela Peña y Calderón

Columnas miércoles 16 de octubre de 2019 - 05:25

U na de las estrategias heredadas de la era de Calderón fue criminalizar a las víctimas. Decir “en algo andaba” para justificar los asesinatos que proliferaban en las ciudades más violentas del país. Decir —como lo hizo Olga Sánchez Cordero— que los ataques a policías suceden todo el tiempo, es prácticamente el mismo discurso. Normalizar (aunque ella diga que no fue su intención) es la cuartada perfecta para lavarse las manos. Tal como lo hacían los que tanto criticaron.

Es muy inquietante que la Secretaria de Gobernación diga que esto sucede en todos lados. Sabemos que México está en un hoyo de violencia que parece imparable, pero escucharla expresarse así debería preocupar a más de uno.

No es normal que la incidencia delictiva, los homicidios dolosos, los feminicidios, etc. continúen lacerando a las familias mexicanas.

La señora lo sabe, lo acepta y nadie hace nada. Las cosas en materia de seguridad siguen casi igual desde que llegó la 4T. ¿Y ella lo acepta con tal normalidad?

Un comentario de esta magnitud no es solo un error de discurso, si no algo más grave: parece que ella ve la violencia, la delincuencia organizada y los ataques contra policías como un pan de cada día que ella no provocó y que entonces, es más difícil limpiar o peor aún, que debido a eso debemos ser indulgentes. Nos dice que se ve ajena al problema, cuando tiene la solución en sus manos.

Al Gobierno Federal le URGE dejar la demagogia y el cántico de que el país está como está porque así se los entregaron. Es verdad que las anteriores administraciones desangraron a México, pero es tiempo de parar.

Continuar sobre esa misma línea puede costarle muy caro al país y, dicho sea de paso, a sus aspiraciones políticas.

De hecho, eso es muy claro en las recientes encuestas como la de El Financiero, que revela muy bien lo que está sucediendo con la percepción ciudadana y aunque el presidente sigue recuperando credibilidad, sigue en picada en áreas clave como lo son el desempeño de gobierno. En seguridad, corrupción y pobreza fue muy mal calificado. Es decir, la población sabe que vamos mal, pero parece que le está dando una oportunidad al Presidente para demostrar si puede o no sacar al país del pozo en el que se encuentra.

Culpar a Peña y a Calderón resulta ya ilógico. ¿No es el trabajo de un presidente entrante arreglar lo que las pasadas administraciones dejaron? Fue una promesa de campaña, de hecho.

Pues bien, para la señora Sánchez Cordero todo esto solo un malentendido, pero cada hecho violento es una prueba de que el país sigue en vías de descomposición. Los que iniciaron con la barbarie ya se fueron y es hora de gobernar.

• Periodista

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/CR

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