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Seres autómatas, los antihéroes de la segunda parte de la Naranja Mecánica
Seres autómatas, los antihéroes de la segunda parte de la Naranja Mecánica

Entornos lunes 29 de abril de 2019 - 04:23


POR MARTHA ROJAS

Descrito como una “declaración filosófica sobre la condición humana”, A Clockwork Orange Condition, es una mezcla de bosquejos, notas a máquina, y borradores sobre lo que sería la segunda parte de la novela La naranja mecánica de Anthony Burgess.

Las hojas fueron encontradas por el profesor de literatura de la Universidad de Manchester Andrew Biswell en los archivos personales que el escritor inglés dejó en su casa de Bracciano, en Roma y que tras su muerte, ocurrida en 1993 fueron trasladados a la Fundación Burgees para su catalogación.

Biswell consideró que la secuela es "brillante" y arroja muchos detalles sobre la relación del autor con su novela, la cual estudió hasta su muerte.

De acuerdo con el investigador Burgees comenzó a escribir el nuevo relato a partir de las reacciones que provocó el estreno de la película dirigida por Stanley Kubrick, entre 1972 y 1973. Sin embargo, la única referencia explícita que el autor hizo acerca de la segunda parte fue en una entrevista en 1975, cuando dijo que no había desarrollado más que “una idea”; la 'idea' que Biswell econtró abarca cerca de 200 páginas mecanografiadas. y ofrece el contexto del primer escrito y amplia la visión del autor sobre el crimen, el castigo y los posibles efectos corruptores de la cultura visual.

La primera parte de La naranja mecánica está ambientada en un futuro distópico, en el que el adolescente Alex y su pandilla se regocijan en la violencia hasta que son “reeducados” por el Estado; en la segunda versión el inglés prosigue con una distopía en la que los humanos funcionan como un engranaje de máquinas que funciona como un “infierno de relojería”. Las personas crecen con mecanismos de desarrollo alterados y buscan un escape a la condición neutra e insípida en la que se encuentran; así lo detallan algunos de los capítulos como “Hombre infernal”, en el que describe a seres humanos atrapados en un mundo de máquinas o “Hombre en el purgatorio” una versión casi dantesca de cómo esos humanos pretenden salir del infierno mecánico en el que viven. En otra de las secciones encontradas, el autor revela cómo se le ocurrió el título.

Burgess pretendió integrar a su nueva novela una visión filosófica e histórica de otros autores acerca de la libertad y la condición humana, pero a medida que el proyecto se volvió más ambicioso fue imposible completarlo. “Eventualmente Burgess se dio cuenta de que el libro de no ficción estaba más allá de sus propias capacidades, ya que era un novelista y no un filósofo. Se le sugirió publicar un diario con el título El año de la naranja mecánica, pero ese proyecto también lo abandonó”, explicó el profesor Biswell al diario The Guardian.