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Sin moche

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Columnas viernes 22 de noviembre de 2019 - 02:13

“La corrupción es un vicio de los hombres, no de los tiempos”
Séneca

El pasado 18 de noviembre durante la habitual conferencia mañanera, a tan solo 14 días de cumplir el primer año de mandato, el presidente López Obrador tomó un pañuelo blanco de su bolsillo y lo ondeó tras el anuncio: “Ya se acabó lo del moche, lo del 10 por ciento…, como diría el gran actor Héctor Suárez, “No hay” “No hay” “No hay”… se acabó la corrupción…. y no se acepta el influyentismo”.

Un día después, el presidente presentó su libro Hacia la Economía Moral. En el que aseguró que ahí encontraríamos los cómos de la 4T: y naturalmente, en su primer capítulo, La corrupción, el principal problema de México, el presidente expone su visión sobre la corrupción y su largo arraigo en nuestro país. Ahí, el presidente relata cómo es que la corrupción “llegó” a México.

Siendo Hernán Cortés “el primero” en defraudar o “corromper” al imperio mexica y la corona española, pues éste “se autonombró alcalde y jefe del ejército invasor”. También aborda brevemente lo que ocurrió con la corrupción en la colonia, y enfatiza un lapso breve, pero significativo, donde México tuvo al frente del Estado a hombres ilustres y probos que ubica como la etapa de la República restaurada, para posteriormente, señalar al porfiriato como la “era de los grandes negocios”. Teniendo de fondo el “influyentismo” de esa época, el capítulo aclara que ni la Revolución Mexicana pudo desterrar el flagelo de la corrupción en México. Pues incluso, cita a Cosío Villegas; “ha sido la deshonestidad de los gobernantes revolucionarios, más que ninguna otra, la causa que tronchó la vida de la Revolución mexicana”.

Por lo que es en la era de las instituciones posrevolucionarias donde – afirma – la corrupción gestó sus raíces tan profundamente que se volvió un mal endémico. Remata afirmando que, la gran conclave de la corrupción rapaz es el neoliberalismo (época neoporfirista), pues es en esta etapa – que sitúa de 1983 a 2018–, donde el saqueo del país se agudizó a tal escala, que México se convirtió en la industria más floreciente de pobres. Pero todo eso, es decir, todo el flagelo de la corrupción desde Cortés hasta Peña Nieto, ya terminó.

La corrupción fue eliminada en tan solo 351 días. La fórmula principal, nada despreciable para cualquier país que tenga este problema desde el año de 1519, es sencilla: honestidad valiente, voluntad política, y una ley de austeridad republicana que agarrote a los corruptores. Se aclara que para eliminar la corrupción endémica se puede omitir la participación de la sociedad civil, los organismos autónomos, y cualquier otro poder, competencias o estructuras organizativas. Estas, de acuerdo con la fórmula, no son necesarias.

Si tan solo Séneca lo hubiera sabido, pues él tenía otros datos, ya que pensaba que la corrupción de los hombres es mucho más amplia que la avaricia, igualmente lo es la obsesión por el poder, entre tantas más pasiones.

Vladimir Juárez. Colaborador de Integridad Ciudadana A.C. @Integridad_AC @VJ1204

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/CR

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