The Great One, #21

The Great One, #21

Columnas lunes 19 de agosto de 2019 - 01:43


Pocos deportistas en el mundo profesional han entendido que se puede trascender más allá de lo deportivo hasta ser inmortalizado con las acciones humanitarias o de compromiso social, sin que el propósito sea publicitario, sino del corazón. Y el mejor ejemplo fue Roberto Clemente Walker, quien lo comprendía naturalmente a la perfección.

La filantropía que realizaba no era con la intención de ganar reconocimiento público o privado, el beisbolista de la Gran Carpa, conocido también como El Cometa de Carolina o Momen, lo hacía simplemente de corazón. Él quería ayudar a la gente necesitada.

Bob Clemente en 2 mil 433 juegos de temporada regular con los Piratas en 18 temporadas bateó para .317, conectó 3 mil imparables, y sobre todo dicen los expertos que reinventó la forma en que se jugaba el jardín derecho con su fildeo mágico y su potente brazo diestro.

Tristemente el estelar puertorriqueño falleció a los 38 años de edad, el 31 de diciembre de 1972, cuando se estrelló el avión en el que viajaba, pero dicho viaje no era por placer o trabajo, lo hacía rumbo a Nicaragua transportando un cargamento de ayuda humanitaria para las victimas del terrible terremoto que sacudió el pais centroamericano.

Esta situación conmocionó a propios y extraños, situación que aportó para convertirlo en uno de los seres más admirados del mundo deportivo y comunitario.

Su compromiso social hizo que realmente fuera su vida lejos del diamante lo que contribuyera a que su imagen sea venerada en diferentes partes del mundo, al grado que tenga más de diez estatuas en diferentes lugares incluyendo las que están en Estados Unidos y Puerto Rico.

Aunque fue selecto en 15 ocasiones al Juego de Estrellas de las Grandes Ligas, la cúspide de su carrera llegó en 1971 cuando obtuvo el premio al Jugador más Valioso de la Serie Mundial que conquistaron ante los Orioles de Baltimore. El otro “clásico de otoño” que ganó fue en 1960 ante los Yankees de Nueva York.

Roberto “Arriba” Clemente fue históricamente el primer pelotero latinoamericano en entrar en el Salón de la Fama del béisbol en Cooperstown, donde se inducen e inmortalizan a los mejores de la historia de Las Mayores.

En vida como pelotero activo siempre lucho por la defensa de los derechos de los jugadores latinoamericanos en EE.UU., siendo esto más su filantropía que impulsará a las Grandes Ligas a bautizar un premio con su nombre.

El reconocimiento anual Roberto Clemente es dado a jugadores de carácter admirable y con significativas contribuciones caritativas a la comunidad.

Este admirable ser humano fue un ciudadano ejemplar, atleta, filántropo, maestro, y para muchos héroe de las Américas y del mundo.

Al ser ejemplo para todos. Hace unos años la Liga Mexicana de Béisbol, que dirigía Plinio Escalante, realizó una campaña de comunicación para los jugadores que incluía mensajes de Roberto Clemente ejemplificados en pósters con su imagen en acción, que tenían que ser colocados en los club house y dug outs, para recordar la sencillez, compromiso y esfuerzo del beisbolista como profesional.

Para culminar estas líneas les platico que durante la serie mundial del 71 Roberto, quien era portador del número 21 en los dorsales dijo: “Quiero ser recordado como un jugador de béisbol que dio todo lo que tenía para dar.”

Y hoy así es recordado.

Analista deportivo
amador15@hotmail.com / @AmadorG_G

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/CR

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