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Tigres Tamiles
Tigres Tamiles

Columnas lunes 13 de mayo de 2019 - 02:01


Esta semana se cumple el décimo aniversario del fin de la guerra civil en Sri Lanka. Después de tres décadas de conflicto, el gobierno esrilanqués dio por vencida a la guerrilla de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (Tigres Tamiles) tras 25 años de conflicto. La violencia y la brutalidad empleadas por ambas partes atrajeron un gran interés en todo el mundo, especialmente cuando el ejército de Sri Lanka mostró su insensibilidad a las víctimas civiles como clave para su éxito.

Los Tigres Tamiles fueron un movimiento de liberación de carácter nacionalista étnico, surgió como respuesta a las políticas discriminatorias del gobierno que exacerbaron las existentes tensiones y agravios de la población tamil. La mayoría de la población de la isla es budista cingalesa con minorías tamil hindú, musulmana y cristiana.

Los cingaleses debido a su número controlaban la mayoría de los órganos principales de la sociedad civil después de la independencia en 1948. Desde entonces implementaron una serie de leyes que imponen su cultura a las minorías tamiles, aislándolas y de facto convirtiéndolas en una subclase.

Después de años de conflictos políticos y disturbios, los tamiles formaron movimientos de resistencia legítimos e ilegítimos en los años setenta. Los ataques contra las fuerzas gubernamentales culminaron en una guerra de guerrillas a gran escala que comenzó en 1983. Los grupos insurgentes se unieron a los Tigres Tamiles, y comenzaron una campaña de violencia para derrocar al gobierno y obtener autonomía con la creación del Eelam, el Estado independiente tamil. Armados con fondos externos de expatriados tamiles en la India, el conflicto se intensificó.

Utilizaron tácticas de suicidio como una herramienta de terror y contaban con una sofisticada fuerza naval e incluso área. Liderados por el despiadado y brillante Velupillai Prabhakaran, lograron el control de importantes áreas de Sri Lanka.

En el año 2005 Mahinda Rajapaksa asume la presidencia. Él partía de una arriesgada premisa: destruir al grupo a toda costa, no buscaba terminar con la insurgencia sino con los insurgentes.

Le dio primacía al ámbito militar sobre el político y llevó a cabo una contrainsurgencia rígida, basada en la negación de las negociaciones y altos al fuego. No respetó principios básicos del estado de derecho y utilizó una estrategia que conllevó serias violaciones de derechos humanos. La guerra civil terminó con la derrota absoluta de los Tigres.

El precio de la victoria fue una masacre, la última ofensiva se cobró la vida de aproximadamente 40,000 civiles.

Fue una victoria pírrica. No solucionó el conflicto social, los recelos están muy lejos de haberse extinguido. El incidente terrorista del mes pasado en la isla es el más sangriento en la historia del sureste asiático. Esto es un claro ejemplo de que el camino hacia la paz jamas será la guerra.


• Es internacionalista, politólogo, abogado y
profesor de derecho en la UNAM. @heladioramirez

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