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Un brindis por Helena

Un brindis por Helena

Columnas martes 31 de diciembre de 2019 - 01:23

El rapto de Helena de Esparta fue inmortalizado por Homero en La Ilíada como el casus belli que desencadenaría la guerra de Troya. Comandados por el temible Agamenón, ejércitos de Grecia y Asia Menor se movilizaron rumbo a la antigua ciudad anatolia gobernada por el rey Príamo y sus dos hijos: Héctor, guerrero y domador de caballos, y Paris, el príncipe de la hermosa figura que perpetró el secuestro en solitario.
Si se piensa en Diane Kruger interpretando a la bellísima mujer de Menelao en Troya, la película de 2004 dirigida por el director alemán Wolfgang Petersen, no es complicado empatizar con los arrebatos carnales y emocionales de Paris. Sino todo lo contrario. Cuesta más pensar en Zeus adoptando la forma de un cisne para penetrar el lecho de Leda a escondidas, simulando que huía de un águila. Sólo así se explica que Helena era en realidad hija del rey de los dioses y de los hombres y no de Tindáreo.
Tras el desencanto que me provocaron en el pasado algunos registros históricos que desmitificaban la belleza genuina y arrebatadora de la reina egipcia Cleopatra, no me parecía conveniente correr el mismo riesgo con ella. Mucho menos después de que Kruger tomara el testigo. Al evocar la leyenda de Helena de Esparta (y de Troya) suelo pensar en una belleza sin alarde, en la plenitud de su otoño. Me remite irremediablemente a la divinidad de María Bella o al encanto de Nena Daconte, sendas protagonistas de mi memoria bibliográfica garciamarquiana.
He aquí el descarnado testimonio, según la tragedia de Eurípides, de una mujer fatal, de una mujer condenada a la desgracia eterna a causa de su extraordinaria belleza: “Mi desdichado esposo va en persecución de quienes me han raptado al pie de los muros de Ilión con un gran ejército. Por mi culpa se han perdido muchas vidas a orillas del Escamandro y por ello todos hablan mal de mí, de mí que tanto voy sufriendo y me acusan de que soy yo la causa de esta horrible guerra porque he traicionado a mi esposo”. Esta noche brindemos por Helena.

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