Un buen presidente

Un buen presidente

Columnas viernes 26 de julio de 2019 - 02:00


Hace unos días, Sergio Sarmiento, preguntaba en Twitter sobre quién considerábamos que era el mejor presidente de Mexico.

Alguien contestó que Guadalupe Victoria, pero la gran mayoría nos circunscribimos a los últimos presidentes.

En los resultados finales, los más votados fueron Carlos Salinas, debido al crecimiento económico generado durante su sexenio y Ernesto Zedillo por haber hecho frente a la crisis que vivió el país en el marco de su mandato. (En otra terna de opción múltiple, Porfirio Díaz venció con el 61 por ciento de las votaciones, por encima de Lázaro Cárdenas, Benito Juárez y Plutarco Elías Calles).

Zedillo destacaba también por haber logrado una estabilidad económica y sobre todo un equilibrio institucional. Muchas instituciones que han permitido el desarrollo del México moderno, como el Instituto Nacional Electoral (INE), se deben al esfuerzo y la dedicación de este presidente y de su equipo de trabajo.

El gobierno de Zedillo es el menos priista del priismo y el que dio paso a una alternancia democrática real que sólo unos años antes de ocupar la silla presidencial parecía absolutamente imposible. No fue, desde luego, un pase de estafeta elegante, sino una derrota en toda regla, pero que se llevó a cabo con toda la categoría de una transición democrática seria.

El México institucional se construyó con instituciones y organismos descentralizados que han permitido el control del poder y de la democracia que los rige.

Hay instituciones de organización electoral, de evaluación, de regulación. Es decir toda una estructura de control y evaluación del poder para que éste se ejerciera de manera responsable y correcta. No son instituciones de corte neoliberal, sino justo lo contrario.

Mandar al diablo a las instituciones desde hace 18 años y eliminarlas posteriormente desde el inicio de este sexenio no es precisamente un signo de modernidad democrática.

Aunque, de acuerdo con AMLO, la creación de dichas instituciones ha sido un abuso: “…la verdad abusaron con la creación de todos estos organismos, crearon aparatos burocráticos onerosos sin beneficio, llenaron de oficinas, de instituciones supuestamente autónomas, independientes. Se puso de moda todo eso”.

Hay algo que rompe todos los esquemas, eliminar instituciones y proyectos buenos porque tienen elementos negativos rompe la estabilidad económica, política y social. Esto equivaldría a eliminar el cuerpo humano cuando sufre una gripa o una infección. El cuerpo del estado debe purificar la corrupción y sobre todo la impunidad, pero no a base de sablazos populistas.

Este tipo de golpes han empañado a lo largo de la historia los excelentes movimientos transformadores desde la revolución francesa a la cubana.

La bandera de la superación de la corrupción y del desequilibrio axial es esencial, pero en su nombre han muerto también miles, millones de personas en muchos países.

México ya conoce esta lección y es muy fácil no repetirla.

•Director de Extrategia, Comunicación y Medios

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/CR

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