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Un loco fin de semana

Un loco fin de semana

Columnas jueves 20 de junio de 2019 - 02:45


¿Me das tu teléfono?, le dice un chico a una chica, esta se pone seria y responde “no puedo porque si no con que me quedo yo”. Este chiste así de local y así de simple es uno de los ejemplos más claros que podemos dar para evidenciar el humor tan básico del que goza Loco fin de semana del director Kristoff Raczynski. Funciona como advertencia o como invitación.

Fede (Christian Vázquez) acaba de terminar con su novia y se encuentra de bajón anímico, esto se dice y se muestra erróneamente, la escena está entre la farsa y la comedia y nunca deja ver el supuesto dolor. La joven en cuestión siente asco por Fede, ya sea porque le acaba de bailar —penosamente — en tanga de elefante o porque como ella recalca: no es ni guapo, ni alto, ni atractivo, por ello también le ha sido infiel en varias ocasiones, este se deprime, implora y se asquea a grado tal de vomitarle el rostro a su novia.

Memo y Carlos —sus mejores amigos — están dispuestos a sacarlo de su tristeza. Uno lleva días sin bañarse porque esto —bien sabido por todos— genera hormonas que atraen al sexo opuesto y también está dispuesto a ser recordado por una palabra épica que lo caracterice como: recórcholis, chimichanga o santa cachucha. El otro tiene disfunción sexual por un altercado con su última relación amorosa el cual tampoco ha podido superar.

Lo anterior sucede entre bares, entre memes virales de internet — a Fede le terminarán apodando el pervertido — entre casualidades improbables de encuentros, para después dar paso a una fiesta épica a solicitud mirrey a cambio de perdonarles la vida, esto por acostarse con su hermana menor de edad. No sabemos si Fede es el chico con la peor suerte o solo es estúpido.

¿En dónde falla?, en todo, pero principalmente en el guión poco trabajado y pobremente escrito, que según quedó listo en 15 días y filmado en 15 días más, supuestamente para evidenciar lo mal que está el cine nacional y lleno de corrupción —estos dos puntos imposibles de negar- más no era la forma de demostrado.

Filmes como Bad Taste de Peter Jackson, Night of the leaving dead de Romero, o La masacre de Texas de Hooper, son ejemplos de cine con ínfimo presupuesto y casi las mismas circunstancias pero mejor ejecutadas.

El poco presupuesto no es pretexto para un guión con tantos huecos, con chistes fáciles, incómodos y repulsivos. Innecesario verle el trasero expuesto a Reynaldo Rossano o la extrañísima sesión de fotografías realizada por “el diablito” casi rayando en el humor pederasta. El trabajo de cámaras es pobre no porque sea un director clásico, sino porque no hay mucho que mostrar ni en ideas ni en imagen y en donde queda claro que en este “loco” fin de semana, no hay discurso, no hay diversión, no hay locura, pero si mucha, mucha pena ajena.

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/CR

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