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Un país de fantasmas

Un país de fantasmas

Columnas martes 11 de junio de 2019 - 03:37


En Culiacán, Sinaloa, un grupo de personas se reúnen afuera de la funeraria San Martín Zapata, tienen un féretro de cristal transparente con el interior vacío y se preparan para realizar una manifestación encabezada por una manta que, con enormes letras tiene un contundente mensaje: "Somos un país de fantasmas, con más de 40 mil desaparecidos y 300 mil asesinatos". Al anochecer, el grupo avanza por las calles de Culiacán, como si fuera un cortejo fúnebre, llevan el inquietante ataúd de cristal vacío, porque no hay nada de aquellos seres a quienes no se les volvió a ver jamás.

Con ésta acción, el pasado 24 de mayo la artista Rosa María Robles inauguró su exposición La rebelión de los íconos, segunda parte del proyecto navajas, en memoria a Javier Valdez. Se trata de una exposición compleja por su contenido y por la autogestión realizada para mostrarla al público culiacanense hasta julio próximo.

Rosa María Robles crea una narrativa artística que crítica profundamente los marcos sociales saturados de violencia, vulnerabilidad y desechabilidad de la vida.

Según fuentes, ha declarado que su intención “es una reflexión sobre la creciente violencia y el doloroso silencio con que nuestra sociedad la enfrenta”.

La exposición reúne piezas como la serie de fotografías en donde la artista utiliza iconos como El ángel de la Independencia, La estatua de la Libertad o La última cena y los altera para crear personajes que hacen referencia a los muertos encobijados, los excesos de la narcocultura y la desvaloración de la vida. En otras exposiciones la artista ha presentado material fidedigno como cobijas ensangrentadas utilizadas en asesinatos, partes mutiladas de cuerpo e incluso fetos. Esto le ha valido críticas y dificultades legales. Sin embargo, la incomodidad no está precisamente en su obra, sino en el comportamiento y en la mentalidad de una sociedad que al parecer se destruye a sí misma. Eso es lo verdaderamente violento y no las piezas que conforman la exposición. La exhibición rinde homenaje al periodista Javier Valdez asesinado en 2017 por causas relacionadas con sus escritos acerca del narcotráfico y el crimen organizado.

Las acciones de Rosa María confrontan a la sociedad para que reflexione sobre las muertes, que circulan en silencio y también sobre el abatimiento en el que viven los familiares de los desaparecidos. Interpela directamente a las instituciones y a la paralegalidad que las ronda.

Porque el éxito del llamado crimen organizado, como lo señala el investigador José Manuel Valenzuela, está en las redes de corrupción, complicidad e impunidad de ese estado adulterado que teje alianzas con el narco.

Es importante mantener la atención sobre Rosa María Robles, pues habla por aquellos que tienen miedo de hacerlo; busca que la sociedad se vea a sí misma y se pregunte por cómo puede aceptar lo que ve. Y eso significa siempre un riesgo. Un riesgo importante y estoico.


Antropólogo y maestrante en Ciencias Sociales.
Analista del arte contemporáneo, la cultura popular y
las culturas contrahegemónicas en América Latina.
@ecoamarillo

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/CR

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