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Un pollo sin cabeza

Un pollo sin cabeza

Columnas martes 09 de julio de 2019 - 04:28


“La mejor política exterior es la interior”. La frase es del presidente en campaña, pero la repitió en el periodo de transición quien era vendido como canciller de la 4T: Héctor Vasconcelos. Sin embargo, el hoy senador acaba de ir a Europa a… hacer política exterior.

Diplomático de muchas tablas, Vasconcelos perdió la oficina principal del edificio de la Alameda en la recta final del periodo de transición ante Marcelo Ebrard. Pero le dieron, a cambio, la jefatura de la Comisión de Relaciones Exteriores.

La semana pasada, en la Comisión Europea, denunció el trato inhumano de Estados Unidos hacia los niños migrantes, dejando claro que Donald Trump es el culpable. Sin embargo, la denuncia ocurría días después de que aquí murió una niña migrante por dormir en una celda con litera de piedra.

A Stephani Alessandra Velázquez, niña guatemalteca de 10 años, nuestro gobierno la tenía retenida y durmiendo con su madre en la estación migratoria de Iztapalapa, se cayó de la litera, se golpeó la cabeza y las autoridades tardaron seis horas y 45 minutos en llevarla al hospital.

En la carpeta de investigación CIFCY/COY-2/UI-3 C/D/915/05-2019 aparece que la niña murió por la caída. El consulado de Guatemala informó que no haría pública la necropsia y envío inmediatamente el cuerpo al país centroamericano.

Aquí jamás se habló del caso. Pero ocurrió el 15 de mayo y Stephani estaba detenida con su mamá en el centro Las Agujas, del Instituto Nacional de Migración. Mientras dormía se cayó de la litera de piedra, aunque es de pensar que sólo en las prisiones existen literas de piedra.

La caída sucedió a las tres de la tarde y fue hasta las nueve y 45 de la noche que los custodios la trasladaron a un hospital. Sí, sólo la habían llevado a la enfermería y la trasladaron al Pediátrico de Coyoacán, a más de 10 kilómetros, en lugar del de Iztapalapa, que está a sólo cuatro kilómetros.

Según el forense, la niña murió a causa de la caída y, dicen de manera textual, se produjo “cuando trataron de reanimarla, ya no contaba con signos vitales”; mientras el Instituto Nacional de Migración dijo que la niña había tenido “molestias en la garganta”.

El caso de Stephani es oportunidad para demostrar que: “La mejor política exterior es la interior”, pero fue archivado muy rápido y casi pasó de noche en medio de la crisis humanitaria que se creó México con el cambio de política migratoria.

Es, igual, un ejemplo de los discursos encontrados de nuestro gobierno: la Secretaría de Gobernación dice que los indocumentados son bienvenidos, el canciller que no pueden y, de diciembre a mayo, Migración deportó a 80 mil migrantes.

Sí: nuestra política migratoria es… Un pollo sin cabeza.

Canela Fina avisa a sus finos lectores que toma 72 horas de descanso y vuelve a la brega el lunes próximo.

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/CR

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