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Urge poner orden en casa

Urge poner orden en casa

Columnas viernes 01 de noviembre de 2019 - 00:51

Dado el grado de confrontación y violencia que se vive al interior de Morena, no le quedará más remedio al Presidente Andrés Manuel López Obrador, que poner orden en su casa, porque sus pupilos y discípulos le están provocando una crisis en imagen al partido político que él creo y con el cual llego a la presidencia de la República. Entre los morenistas tampoco ha surtido efecto el postulado lopista de que son mejores “los abrazos que los trancazos”.

La forma cómo Andrés Manuel López Obrador llegó al poder es un proceso que difícilmente podríamos definir en términos de teoría política, pero es claro que la gente no votó por un partido político sino por el compromiso de que el poder público debe servir al pueblo de México, con ética y responsabilidad política, y no a propósitos facciosos, como en el pasado.

En días pasados fuimos testigos de situaciones vergonzosas, cuando varias asambleas en las que se debían nombrar los delegados que tendrán el compromiso de renovar la dirigencia nacional de Morena,tuvieron que cancelarse por los actos violentos que se dieron dentro de ellas, pero más allá de un simple calificativo nos enfrentamos a una situación que, de no ser controlada a tiempo, podría dar pie a una regresión al pasado, cuando los dirigentes partidistas, o quienes aspiraban a serlo, tenían como único propósito llegar al poder por el poder mismo.

Al momento de evaluar qué fue lo que llevó al poder no sólo a López Obrador, sino a cientos de funcionarios elegidos mediante el voto popular, debemos considerar que muchos ciudadanos no lo hicieron por un color o una siglas partidistas, sino por los compromisos asumidos que representaba la esperanza de una nación lacerada por la corrupción y el mal gobierno.

De no retomar el camino del diálogo y la concertación, la renovación de la dirigencia de Morena no será sólo un asunto complicado, sino pondría en riesgo un proyecto político en el que muchos mexicanos confían de seguir por los senderos trazados por quienes han violentado (o pretenden hacerlo), este proceso podría llevarnos a un “suicidio político” y a situaciones tan delicadas como las que se están padeciendo en diversas partes del planeta.

A Morena no se le debe ver tan sólo como a un partido político, sino a lo que su nombre representa: un movimiento nacional en pos de la regeneración que nuestro país reclama.

México no está en condiciones de soportar más engaños ni fracasos, ya no quiere que grupos facciosos luchen entre ellos traicionando los ideales de las mayorías desprotegidas ni quieren ser rehenes de complicidades políticas.

Dos de los aspectos fundamentales de la 4T son la honestidad y la congruencia, y para poder ser honestos los morenistas deben ser congruentes, y la violencia nada tiene de congruente.

•Egresada de la escuela de PCSG. Exdiputada
constituyente. Defensora de los animales y fundadora
de "Ángeles Abandonados".

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/CR

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