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Vivir bien en la visión Aymara de Bolivia

Vivir bien en la visión Aymara de Bolivia

Columnas lunes 18 de noviembre de 2019 - 03:32

El Estado Plurinacional de Bolivia aportó a la lucha por la diversidad cultural el reconocimiento constitucional de las concepciones de vida y bienestar que mantienen los pueblos indígenas andinos. La cosmovisión ancestral de los pueblos Quechua, Aymara y Guaraní, quienes representan una proporción muy importante de la población de Bolivia, se distingue por valorar una serie de principios que no se contemplan y que contrastan con las concepciones de desarrollo y progreso económico que actualmente se aplican.
El buen vivir es el nombre que dichos pueblos dan a lo que para ellos implica el sentido de la calidad de vida. Es un concepto muy importante. Resume cómo conciben el bienestar, la plenitud y la realización del existir.
La palabra “buen vivir” o “vivir bien” es una traducción del término Aymara “Suma Qamaña”; en Quechua se conoce como “Sumak Kawsay”. En español no se logra traducir el significado debidamente, pues ambos términos literalmente significan “estar siendo pleno” “estar siendo hermoso” o “estar siendo excelente”.
Para comprender qué significa bienestar es necesario reconocer que nuestra existencia está en relación al mundo natural; no solo dependemos de la Madre Tierra o Pachamama, formamos parte de ella. Para el Suma Qamaña la relación y el equilibrio con la comunidad y el entorno natural, es fundamental. Esto es muy importante por dos cosas, primero: vivir en colectividad significa hacer que todos puedan participar de los mismos recursos y decisiones. Ninguna persona puede aprovecharse del trabajo de otra ni beneficiarse en detrimento de los demás. El buen vivir, a diferencia del individualismo que rige en los países euroamericanos, no significa que solo una persona mejore su vida, sino que la comunidad debe organizarse y funcionar de modo que todos puedan conseguir una vida satisfactoria con beneficio común.
El otro punto es que la Pachamama no se concibe como una fuente utilitaria de recursos que se pueden explotar sin límite, se trata de un ser vivo con leyes propias y con quien tenemos que aprender a convivir de manera armónica y equilibrada. Al destruir el mundo natural, causamos nuestra propia destrucción. Solo si hay vida es posible que haya bienestar.
El buen vivir hace hincapié en la necesidad de comprender la importancia del equilibrio y la complementariedad para poder alcanzar verdadera calidad en nuestra existencia diaria. Las cosas y los procesos no se dividen tajantemente por el “sí” o el “no”, también pueden tener sus puntos medios, su dualidad complementaria. Para expresarlo se usa el término Inach o Inaj.
La calidad de vida es un asunto práctico; es cierto goce por lo cotidiano y lo esencial. No depende de acumular bienes y poder sino del equilibrio y la armonía con nosotros mismos, con el entorno y con los otros seres humanos. Como lo señala Fernando Huanacuni en el libro El buen vivir/vivir bien, pág. 34: “Es una vida comunal, armónica y autosuficiente. Vivir bien significa complementarnos y convivir sin competir… Es la base para la defensa de la naturaleza, de la vida misma y de la humanidad toda”.






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