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Woodstock

Woodstock

Columnas lunes 12 de agosto de 2019 - 02:15


Ha pasado medio siglo desde la celebración de Woodstock. El 15 de agosto de 1969 en la pradera de Max Yasgur, situada en Bethel, Nueva York, se congregarían alrededor de medio millón de personas por la paz y la música. Este festival marcó la historia de la música moderna, fue un punto de inflexión en los movimientos de cultura de paz en todo el mundo, especialmente en los Estados Unidos.

Los años ’60 fueron de degradación de la autoridad, los jóvenes se rebelaron frente al mundo de sus padres, contra sus valores y sus ritos, desde el militarismo a la religiosidad y la música. Un año antes de Woodstock habían asesinado a Martin Luther King Jr. y al liberal líder demócrata Robert “Bobby” Kennedy; movimientos estudiantiles izquierdistas contrarios a la sociedad de consumo habían iniciado revueltas en Francia; la Primavera de Praga provocaba impulsos de liberación; y las culturas alternativas, con los hippies a la cabeza, experimentaban masivamente con la marihuana.

Para 1969, la NASA había logrado situar a dos hombres en la luna; el ejército de Estados Unidos estaba atrapado en Vietnam; Richard Nixon había ganado las elecciones presidenciales; y el horror de una serie de asesinatos llevados a cabo por el líder de culto Charles Manson, generaban sentimientos encontrados. Era una época de grandes cambios.

Woodstock inauguró la era de los grandes festivales, se convirtió en un símbolo de la contracultura y un legado para quienes aman la música. Fue un encuentro lleno de extremos, una larga fiesta de sexo, drogas y rock and roll, que escandalizó a la sociedad estadounidense, especialmente a conservadores, quienes se preguntaban de dónde había salido todo aquello, el New York Times en su editorial cuestionó qué tipo de cultura era capaz de producir "un desastre tan colosal”. Bethel, fue declarada zona de catástrofe por el gobierno de Nueva York.

Los héroes de Woodstock, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Santana, Jefferson Airplane, Joan Baez, Richie Havens, The Band, The Who, entre decenas de solistas y conjuntos de primera línea, daban al mundo tres días para la memoria universal, creando versiones únicas como Joe Cocker y su With a little help for my friends y Hendrix con su particular Star-Spangled Banner. El rock vivía una etapa dorada.

La esencia de Woodstock era escapar o ignorar al sistema, no retarlo. Era el momento definitivo del movimiento de contracultura, una explosión de música y fiesta salpicada de lodo en un contexto de divisiones políticas, disturbios sociales y agitación geopolítica. Los sueños de revolución fueron reemplazados por un momento de entera libertad, aquella aventura hippie cambiaría la historia de los Estados Unidos.

Este año no habrá Woodstock, sin embargo, con cinco décadas de retrospectiva, todavía plantea interrogantes sobre los ideales utópicos que lo rodearon y nuestra relación con ellos hoy.

• Es internacionalista, politólogo, abogado y
profesor de derecho en la UNAM. @heladioramirez

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/CR

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