Auf Wiedersehen, Angela!

Auf Wiedersehen, Angela!

La canciller alemana Angela Merkel, la líder más fuerte de Europa, claudicó finalmente a los vendavales que han removido a otros mandatarios en el mundo. Merkel anunció la semana pasada que dejará el cargo de canciller al terminar su periodo actual, en 2021. Podría incluso terminar antes, si cae el frágil gobierno de coalición (entre su partido, la CDU, y el partido socialdemócrata) que la respalda.

La salida de Merkel se anticipaba, pero no era inevitable. Merkel tuvo un desempeñó exitoso en sus tres primeros mandatos gracias a una buena combinación de eficiencia técnica y pragmatismo electoral en sus decisiones más importantes, además de proyectar sobriedad, en sintonía con el elector alemán promedio.

El desgaste de cualquier dirigente es natural. El de Merkel se aceleró porque durante casi diez años fue la líder de facto de Europa. Su manejo de las dos principales crisis —la financiera de 2008 y la migratoria de 2014— tuvo repercusiones severas para sus socios europeos menos poderosos. Sobre la primera, impuso medidas de austeridad que abrieron el camino al ascenso de partidos populistas en Grecia e Italia. Sobre la segunda, Merkel tuvo el mérito indiscutible de acoger a más de un millón de refugiados sirios que huían de los horrores de la guerra, a quienes ella en ningún momento llamó criminales ni terroristas. Su error posiblemente haya sido tratar de imponerse a sus pares en la Unión Europea –con el reparto de cuotas de refugiados– y sobre todo a sus compatriotas.

Las medidas de austeridad para enfrentar la crisis financiera combinada con el manejo compasivo de la crisis de migrantes y refugiados de la guerra civil siria sellaron su destino. Las derrotas de su partido en las elecciones estatales en Baviera y Hesse de este año sólo precipitaron el curso de los acontecimientos.

Merkel, quien destacó por calcular el siguiente ascenso de su carrera política, perdió la oportunidad de acelerar el proyecto de integración regional y al mismo tiempo titubeó para reconocer las transformaciones de su país y del entorno mundial. Hoy la oposición más importante en Alemania es Alternativa para Alemania (AfD), un partido euroescéptico, antiinmigrante, que oscila entre la derecha y la extrema derecha y que cuenta con una representación numerosa en las dos cámaras del Parlamento alemán.

Su salida cierra el telón de una época. Cada vez menos líderes del continente defienden la visión federal que representa Merkel, basada en el acervo común de democracia y libertades. ¿Tendrá Macron la voluntad y la capacidad para seguir adelante? Por el contrario, entusiasman más dirigentes como Salvini, Orban y Duda, quienes prometen que defenderán a cualquier precio los intereses, la seguridad y la relevancia de sus países en el mundo.



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