Carrera por el dominio petrolero

Carrera por el dominio petrolero

El precio del petróleo tuvo su punto más bajo la semana pasada al llegar a 59.26 dólares por barril, cifra que no se observaba desde noviembre de 2017 cuando comenzó tener una racha de recuperación llegando a su punto más alto a principios de octubre de este año con 86 dólares por barril.

Las reservas de petróleo aún y cuando se han incrementando en las últimas semanas, se encuentran en volúmenes promedio de los últimos cinco años; analistas del banco inglés Barclays consideran que los niveles de reservas son suficientes para cubrir la demanda hacia el final del año.

La situación en la que se encuentra el mercado global donde no se observan problemas de exceso o falta de oferta que deriven en el ajuste natural de precios por barril, viene acompañada de elementos de coyuntura política entre Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita. Los tres países son capaces de producir más de una tercera parte de la demanda global de petróleo.

Estados Unidos, cuya industria petrolera está en manos de la iniciativa privada, cuenta con exceso de oferta lo que le permite bajar los precios; aunado a lo anterior recientemente reveló la totalidad del alcance de las nuevas sanciones a Irán, las cuales incluyen a 50 bancos y sus subsidiarias, la aerolínea nacional y los 200 miembros de la industria naval de Irán; sin embargo, las sanciones para cortar todas las exportaciones de petróleo iraní se quedaron cortas debido a que les permitió a ocho países entre ellos China, India, Italia, Grecia, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Turquía, a seguir importando petróleo iraní a cambio de reducir la demanda a Irán en el corto plazo.

Arabia Saudita, por su parte, a través de su ministro de energía Khalid al-Falih ha indicado que se requiere reducir la producción, comentó que no venderán petróleo a clientes que no lo requieran. Arabia Saudita, como miembro de la OPEC, participará en la sesión del 6 de diciembre en donde se espera discutir una posible baja en producción, lo cual implicará un incremento en el precio por barril. Analistas opinan que será complicado políticamente para el país árabe ceder a tal acuerdo debido a las presiones que tendrá de Donald Trump.

Rusia, con una industria petrolera tanto pública como privada y gozando de una economía dominada por los recursos naturales y no tan dependiente del petróleo como Arabia Saudita, puede darse el lujo de mantener precios en un nivel medio entre lo deseado por Estados Unidos y Arabia Saudita.

Para México representa un escenario incierto en varias dimensiones. La posible no recuperación del precio del petróleo, la falta de una política económica sólida del nuevo gobierno, la cuestionante de si Pemex podrá recuperarse de la caída en producción y finalmente si AMLO podrá trabajar con Trump en asuntos de energía.



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