Comienza crisis por saturación en refugio

Comienza crisis por saturación en refugio

VIOLETA CORDERO

Más de 5 mil migrantes que han llegado al estadio Jesús Martínez Palillo, ubicado en la Ciudad Deportiva Magdalena Mixhuca, han saturado los servicios básicos de alimentación, agua y sanitarios. Autoridades capitalinas esperan el arribo de 2 mil personas más, por lo que analizan abrir otro espacio para su atención.

Hasta el momento el Gobierno de la ciudad y el equipo de transición laboran de manera coordinada con la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), para atender a este grupo.

Durante un recorrido que realizó ContraRéplica se pudo constatar que en el caso de la alimentación, cuando se sirve el desayuno las filas son interminables, por lo que los migrantes optan por buscar otros espacios donde poder comer.

Los migrantes, provenientes mayoritariamente de Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, han recibido 86 atenciones odontológicas, 108 curaciones, vacunación contra tétanos y difteria a 95 personas, además de la inoculación a 195 contra la influenza. Las principales afectaciones de los migrantes son: infecciones respiratorias agudas, micosis, conjuntivitis y laceraciones en los pies.

Por otra parte, el alcalde de Iztacalco, Armando Quintero, ha prohibido la venta de alcohol y el ambulantaje en las inmediaciones del estadio.

Los migrantes señalaron que durante los próximos dos días, mediante una asamblea, se definirá cuándo, cómo y quiénes parten rumbo a la frontera con Estados Unidos para solicitar refugio al gobierno de aquel país.

Ayer, integrantes de Café Tacvba convivieron con la caravana de migrantes en el estadio, Rubén Albarrán y Emmanuel del Real cantaron y se tomaron fotos con el grupo de personas que desde el pasado sábado comenzaron a llegar al estadio.

Este miércoles, a la hora de la comida, unos mariachis amenizaron el momento para los migrantes que formados esperaban su turno para recibir sus alimentos.

En su típico traje negro, y su vocalista con un saco azul, entonaron canciones como “El rey” y “Mi querido viejo”, moviendo los sentimientos de los asistentes, quienes a pesar de venir de tan lejos entonaban entre ellos algunas estrofas de esas canciones.

El repertorio de los mariachis lo completaron Como quien pierde una estrella y Mátalas, que acompañaron la comida de los migrantes, en su mayoría compuesta por hot dogs y una bolsa de papas fritas.

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