Con más de 400 títulos en catálogo cal y arena festeja 30 años de existencia

Con más de 400 títulos en catálogo cal y arena festeja 30 años de existencia

POR MARTHA ROJAS

Hace 30 años, un grupo de jóvenes escritores y periodistas literarios se propusieron crear un espacio editorial que integrara varios géneros al tiempo que mostrara el trabajo de autores consagrados, nacionales y universales, y que, además fuera una ventana para la voces nuevas de la literatura mexicana.

A finales de octubre de 1988, bajo la dirección del periodista y escritor Héctor Aguilar Camín salieron al mercado las primeras apuestas editoriales de Cal y arena, entre los títulos se encontraban Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta; Morir en el Golfo, de Héctor Aguilar Camín; Las niñas bien, de Guadalupe Loaeza; La democracia de los muertos, de Luis Miguel Aguilar y Me perderé contigo, de Rafael Pérez Gay.

Aunque el proyecto en un principio parecía un tanto descabellado, a lo largo de tres décadas la editorial ha logrado consolidarse en el mercado con un selecto catálogo literario y la publicación anual de entre 14 y 18 nuevos títulos; además tiene el mérito de ser la única editorial en México que cuenta con los derechos para reproducir la obra escrita del brasileño Rubem Fonseca.

“Los fundadores provenían del mismo lugar, pero de sitios que no eran exactamente los mismos. Por un lado el editor y empresario Andrés León se había reunido con Héctor Aguilar Camín para hacer un proyecto editorial, y por el otro, un grupo de jóvenes amigos, entre los que estaban Roberto Diego Ortega, Antonio Saborit, Sergio González Rodríguez, Luis Miguel Aguilar, José Joaquín Blanco y Rafael Pérez Gay. Ambos grupos queríamos crear una editorial que ocupara un espacio público, compuesto por varios géneros como la crónica, el cuento, la novela, las memorias e incluso escritos históricos”, contó a ContraRéplica, Rafael Pérez Gay, director general de Cal y arena.

El nombre de la empresa literaria es un homenaje a la sección "De Cal y Arena", que aparecía en el suplemento cultural de la revista Siempre!, dirigido por Carlos Monsiváis.

El espacio se alimentaba de reseñas, cuentos, de no más de tres cuartillas, o crónicas que escribían aquellos jóvenes.

Luego de que Paco Ignacio Taiblo II, por recomendación de Monsiváis, fuera propuesto parea dirigir el suplemento, el grupo de periodistas se despidió de la publicación, entre ellos estaba Rafael Pérez Gay, quien ahora funge como director general de la editorial.

Su gestión al frente de Cal y Arena dio como resultado la publicación de la colección Los imprescindibles, que reúne 20 tomos, de entre 600 y 800 páginas, de obras de algunos de los autores más importantes del siglo XIX y la planeación de una compilación que reúne las voces de escritores del siglo XX, titulada Los esenciales.

“Al tomar la dirección de la editorial decidí crear la colección Los imprescindibles, ancla en el trabajo que realizamos. Se trata de una serie de 20 volúmenes con la obra de algunos de los escritores más relevantes del siglo XIX. Hay otra que está tomando forma: Los esenciales del siglo XX, se trata de textos de escritores que merecen una nueva oportunidad en su encuentro con jóvenes lectores, hablamos de autores como Ricardo Garibay, Francisco Tario o Elena Garro.

Ambas son un espectro de la literatura mexicana de los últimos dos siglos”, agregó el también escritor. En sus tres décadas de existencia la editorial ha publicado más de 400 títulos.

“De Rubem Fonseca publicamos 21 libros de su obra, también contamos con autores como José Joaquín Blanco, Luis Miguel Aguilar, contamos con una colección especial de textos sobre el 68, con escritos de Luis González de Alba o Gilberto Guevara Niebla.

“En cuanto a la crónica destaca la obra que hemos publicado del periodista Rubén Cortés, que son el retrato más refinado y crudo que se ha hecho sobre Cuba”, puntualizó.

Al inició de su aparición, muchos auguraban un destino fatídico al proyecto pues a la inauguración de la editorial asistió el expresidente Carlos Salinas de Gortari, una visita que fue interpretada por los detractores como el final de algo que aún no iniciaba. A pesar de eso, la editorial dirigida por el autor de Me perderé contigo puede jactarse, no sólo de tener una colección selecta de títulos y autores, sino de encaminarse a ser una de las grandes ventanas iterarias del país.

Para Pérez Gay, el trabajo que realizan los editores se trata de una especie de resistencia cultural integrada por tres elementos, la formación de un gusto, el intento por contribuir a los cánones y la existencia de un espacio público.

“Somos un editorial pequeña que aspira a mediana con números saludables y que pueda proponer un gusto. Un buen editor no sólo tiene que comprar libros, tiene que crear, inventar colecciones, restaurar el pasado y tiene que se un poco un historiador de las letras. Un editor no sólo puede salir con la chequera a comprar tiene que tener idea de a dónde dirigir el proyecto”, concluyó el escritor.



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