Convierten al Pistache en el convicto 4175

Convierten al Pistache en el convicto 4175

CARLOS JIMÉNEZ


Le quitaron su chamarra y su ropa Pull & Bear, lo raparon, le afeitaron la barba que se injertó... y también le quitaron la sonrisa. David “N”, El Pistache, el exlíder de La Unión, ya no exigió nada como lo hizo en una cárcel capitalina. Apenas llegó al penal Federal de Ciudad Juárez, guardó silencio. En este penal no le llaman por su nombre, tampoco por su apodo... ahí es el reo 4175. Y así se dirigen hacia él los custodios y cualquier otra autoridad penitenciaria. El número se lo escribieron con tinta negra en su uniforme. Así será identificado por todos.




Autoridades federales revelaron que no tiene contacto con otros reos. Los celadores no tienen permitido entablar mayor comunicación con él.


En esta cárcel federal no podrá tener más que una llamada telefónica cada 15 días, además la visita de familiares sólo será una vez al mes y tendrá que ser previamente autorizada con familiares que comprueben su lazo consanguíneo.


ContraRéplica obtuvo las fichas de ingreso que hicieron de este sujeto, las autoridades del sistema penitenciario federal. Son dos las que prepararon. Una cuando apenas llegó al penal la mañana del jueves y otra más después de que lo afeitaron por completo.


Llegó hasta el Centro Federal de Readaptación Social Número 9, horas después de que lo sacaron del Reclusorio Oriente, en Ciudad de México. La petición del traslado, la hicieron las autoridades capitalinas.


Y es que dentro del penal local, no había las condiciones para mantener a este sujeto.


Tras un vuelo y un traslado vía terrestre, siempre vigilado por agentes de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), El Pistache cruzó la aduana de ingreso del Cefereso.


Ahí, entregó a los celadores la ropa de marca que llevaba y en cambio se puso el uniforme color beige.


Los celadores lo colocaron con la espalda a la pared, le pusieron enfrente su ficha de reo, el número de expediente en su contra y lo fotografiaron de frente y ambos perfiles.


Tras tomar esas imágenes, lo sentaron en una silla, le pusieron una manta alrededor del cuello y comenzaron a raparlo.


Durante la indagatoria que realizó la Agencia de Investigación Criminal para dar con El Pistache, descubrieron que se había injertado barba. Lo hizo pues, según decía, no le gustaba la escasa forma en que le crecía.


Pero esa barba también se la quitaron. Primero con una máquina y luego con navaja. Una vez que estuvo afeitado, lo fotografiaron de nueva cuenta.


Las autoridades federales saben que el hombre buscó ya tramitar una serie de amparos con la intención de que lo regresen a una cárcel de la Ciudad de México. Lo está haciendo al igual que su exjefe Roberto “N”, El Betito.


A pesar de los recursos que busque, la determinación es agotar todas las apelaciones necesarias para que continúe en la cárcel federal.


Ahí se quedará este sujeto que acostumbraba vestir ropa de diseñador. Ahora sólo usará su uniforme con el número que le escribieron en el pecho, el del reo 4175.



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