Despiden al eterno candidato al Nobel
Despiden al eterno candidato al Nobel

lunes 31 de Diciembre de 2018


POR ROSA MARÍA CÁÑEZ

La despedida de Amos Oz, el escritor israelí que siempre aspiró al Nobel, fue como su vida: sin los reflectores de los medios, sin grandes homenajes y en compañía de sus seres más allegados. Sólo quienes realmente lo conocieron se aventuraron a escribir sobre su legado a dos días de su muerte.

“Fue uno de los grandes escritores de literatura hebrea y una de las grandes figuras literarias del mundo, quien describió como ningún otro la gran historia de nuestras vidas aquí en Israel", escribió su amigo, el escritor David Grossman, en un homenaje que le rindió en el medio digital Enlace Judío, ayer en la mañana.

El presidente de Israel también lamentó la gran pérdida: “La tristeza se ha apoderado de nosotros”, agregó el mandatario Reuven Rivlin.

En España, también recordaron al escritor que ganó el premio Príncipe de Asturias, en 2007, por su célebre discurso: “Creo en la literatura como puente entre los pueblos, creo que la curiosidad tiene, de hecho, una dimensión moral. Creo que la capacidad de imaginar al prójimo es un modo de inmunizarse contra el fanatismo”.

Amos Oz nació en Palestina, en 1939, con el apellido Klausner; era hijo de judíos que llegaron al este de Europa durante el Holocausto. A los 14 años cambió su apellido al de Oz, que en hebreo significa "coraje", virtud que lo distinguió en su lucha por reivindicar la paz y su dedicación literaria.

El novelista dejó más de 40 obras. Entre las más destacadas se encuentran Tierra de Chacales, La caja Negra, Mi querido Mijaíl y Una Historia de Amor y oscuridad, una novela autobiográfica llevada al cine por la directora y actriz Natalie Portman.

Escribió además decenas de ensayos y artículos referentes al conflicto israelí-palestino, tema que no tocaba en sus novelas, argumentando que estas no eran un manifiesto político. También dejó como legado una actividad política pacifista, gracias a su compromiso en el proceso de paz en Oriente.

Aunque fue en varias ocasiones candidato al Nobel, partió el pasado 28 de diciembre sin haberlo ganado. Pero su legado es un poderoso aliciente para cualquier aspirante y para el mundo.


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