Discurso por la Policía Federal

Discurso por la Policía Federal

Es para mí un honor estar aquí para honrar a la Policía Federal; para reconocer a quienes han obtenido un ascenso; felicitar a quienes han concluido un ciclo de preparación académica; y también para conmemorar a aquellos que perdieron la vida en el ejercicio de sus funciones.

La columna vertebral de las instituciones son las personas.

No hay capital más valioso en las instituciones que las personas que las definen.

Servidores públicos como ustedes, comprometidos, profesionales, son quienes han hecho de la Policía Federal la mejor policía de México. Una Policía reconocida nacional e internacionalmente. El trabajo que todos los días emprenden para que los mexicanos vivan más seguros es la aportación más grande que pueden dar a su país.

Porque la seguridad, en tanto medio para el ejercicio de nuestros derechos y libertades, es la piedra angular de la vida democrática.

En ella se apoya el bienestar de los ciudadanos y su potencial de desarrollo.

Así, la seguridad debe centrarse en las personas, tanto en las que la merecen y reclaman, como en quienes trabajan para garantizarla.

Trabajar para garantizar seguridad es un asunto de vocación. Y es necesario nutrir esa vocación, cuidarla y reconocerla. De ahí la importancia de honrar a quienes realizan su trabajo de manera comprometida. Honrar y luchar por sus derechos. Por la estabilidad en el empleo. Por el derecho a la reinstalación. Luchar por modificar nuestra Constitución para que le dé a los Policías el lugar que se merecen.

¿De qué está hecha la policía federal? De la madera de los héroes. Pues así nos referimos a quienes exponen su integridad para proteger a los demás; a quienes vigilan nuestras carreteras, a quienes, desarmados, contienen una manifestación violenta, a los que trabajan de manera incansable para localizar o rescatar a una persona secuestrada o desaparecida; a quienes cuidan nuestras reservas ecológicas, a nuestros policías científicos; a quienes, al cumplir con su trabajo, hacen posible que se abra la puerta de la Justicia.

Trabajen siempre, como hoy, con la gran vocación de servicio que demanda nuestro País. Hoy, la Policía Federal es una corporación sólida, robusta, capacitada, disciplinada y confiable, lista para seguir trabajando por y para los ciudadanos.

Muchas gracias por asumirse como lo que son: servidores públicos con sentido ético, por vivir convencidos de que proteger y servir a la comunidad es nuestro motivo para actuar. Proteger y servir a la comunidad. Esa es y seguirá siendo la misión. La razón de ser de nuestra vocación. Esa estrella que llevan en el pecho y que implica los principios que deben animar la acción policial no la portan en el uniforme, la llevan tatuada en el corazón. Ustedes, hoy y siempre, serán orgullosamente policías federales. Quiero decirles que para un servidor ha sido un honor, un auténtico privilegio trabajar a su lado. Trabajar con Ustedes. Trabajar por México, para México, con México, hasta el final.

(Discurso pronunciado en la ceremonia de ascensos del 28 de nov 2018)

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