EEI, con destino incierto

EEI, con destino incierto

El futuro de la Estación Espacial Internacional (EEI) se ha tornado incierto, porque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere que la NASA centre todos sus esfuerzos en regresar a la luna.

Además, el programa de traslado de astronautas ha comenzado a tener problemas. El pasado 2 de noviembre marcó el aniversario 18 de la presencia humana continua a bordo del complejo orbital. Pero el plan de Trump establece que en 2025 se acabe la financiación directa de las arcas del Estado para la estación. El mantenimiento de la EEI acapara cada año casi la mitad del presupuesto de contratación de profesionales para los vuelos espaciales que realiza Estados Unidos.

En 2019, el presupuesto para la NASA será algo mayor –19 mil 600 millones de dólares–, pero se quedará congelado hasta 2023. La EEI está a una altitud de 370 kilómetros sobre la Tierra. Logra dar una vuelta completa al planeta en poco más de 90 minutos y a una velocidad de 28 mil kilómetros por hora. Sus dimensiones son de aproximadamente 109 metros de longitud total y 88 metros de ancho y con una masa cercana a las 420 toneladas.

Es un centro de investigación y laboratorio de interpretación en órbita que sintetiza los conocimientos científicos de 16 naciones con el objetivo de mantener un puesto de avanzada permanente en el espacio, de acuerdo con National Geographic. Continúa en En la EEI participan Estados Unidos, Rusia, Canadá, Japón, Bélgica, Brasil, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia, Suiza y Reino Unido.

Ya en varias ocasiones se ha hablado de la posibilidad de reutilizar la Estación Espacial Internacional como una atracción turística, un hotel o sacarle algún tipo de provecho comercial a partir del año 2025. No obstante, la NASA duda que sea posible, especialmente debido a la degradación de sus partes con el paso del tiempo y lo extremadamente costoso que es mantenerla.

▶ Se calcula que el laboratorio espacial puede seguir funcionando al menos hasta 2028, que es cuando se agota el tiempo de vida de algunos de sus componentes.

El proceso de destrucción controlada de la EEI no solo es complicado, sino también largo y costoso.

Según un inspector general, la NASA estima que tomaría dos años hacer descender de forma controlada la EEI, y calculan un costo de 950 millones de dólares debido a la enorme cantidad de combustible que necesitarán para posicionarla.

CRISIS EN TRANSBORDOS La Estación Espacial Internacional alberga siempre una tripulación internacional de seis personas de manera rotativa desde noviembre de 2000.

Los astronautas y suministros son transportados en los transbordadores espaciales de Estados Unidos y las naves rusas Soyuz y Progress.

Sólo por el tiempo pasado en órbita, los astronautas revelan mucho más sobre el modo de vida y el trabajo de los humanos en el espacio, pues se hacen cargo de una amplia gama de experimentos científicos.

Por ejemplo, las tripulaciones han aprendido las dificultades de la dieta en un mundo donde su sentido del gusto se ve disminuido, y sobre cómo conciliar el sueño mientras permanecen amarrados a un objeto no flotante.

El gobierno de Rusia decidió realizar tres lanzamientos de naves no tripuladas a la EEI antes de ejecutar su próxima misión con astronautas –planificada para el próximo diciembre– ante el pasado fracaso para llevar astronautas a ese laboratorio espacial.

El Ministerio de Defensa de Rusia ya realizó la primera de estas tres pruebas, el pasado 25 de octubre e informó que todas las operaciones y el lanzamiento del cohete portador Soyuz-2.1b no tripulado fueron un éxito.

La medida responde a un protocolo de seguridad de la agencia espacial rusa Roscamos, después de que, el pasado 11 de octubre, fracasara un viaje a la EEI del Soyuz MS-10 con dos pasajeros a bordo (un ruso y un estadounidense).

"Planeamos la próxima misión tripulada para principios de diciembre, pero antes queremos llevar a cabo tres lanzamientos no tripulados. Queremos asegurarnos de que nuestros astronautas y cosmonautas estén seguros”, informó el director ejecutivo de esta institución, Serguei Krikaliov.

EDIFICACIÓN

La estación espacial comenzó a construirse en noviembre de 1998 y fue terminada en 2011. La primera pieza de su estructura, el Módulo de Control Zarya, se lanzó en órbita con un cohete Protón ruso. En 2008, el laboratorio espacial de dos mil millones de dólares Columbus se agregó a la estación, aumentando su estructura a ocho habitáculos.

El diseño de la instalación flotante muestra una serie de módulos cilíndricos anexados a un tirante de una docena de segmentos.

El Módulo Zarya se utiliza principalmente para almacenamiento y tanques de combustible externos, mientras que el Módulo de Servicio Zvezda alberga las habitaciones de la tripulación y los numerosos sistemas de soporte vital de la estación.

La estación espacial está alimentada por paneles solares y se enfría mediante bucles que radian el calor hacia el exterior de los módulos.

El laboratorio Destiny de la estación funciona como una instalación flotante única para pruebas de materiales, tecnologías y mucho más.

▶ El laboratorio Columbus se diseño para albergar experimentos sobre ciencias naturales, física de fluidos y otros campos.

Los puertos de acoplamiento permiten la visita a la estación de una variedad cada vez mayor de naves especiales, y la esclusa Quest permite el acceso para los frecuentes paseos espaciales, esenciales para la continua construcción de la instalación. Canadarm2 es otra característica importante de la estación espacial. Este aparato construido en Canadá es un gran brazo espacial manejado por control remoto que funciona como grúa y puede utilizarse para una gran variedad de tareas.

Más de 200 personas, de 16 países, han pisado la estación hasta el momento. Tres personas (William Shepherd de EU; Serguéi Krikalyov y Yuri Gidzendko de Rusia) formaron la primera misión a la EEI en 2000. Es también el número de personas que pueden viajar a bordo de la nave rusa Soyuz, que ahora es el único modo de transporte que puede llevar a los humanos al cosmos.

En 2001, la EEI recibió el primer turista espacial. Fue Dennis Tito, multimillonario estadounidense que pagó unos 20 millones de dólares por su viaje al cosmos. Es posible que los turistas se conviertan en los próximos años en los únicos que visiten esa mega obra de ingeniería, que al menos para el gobierno de Trump ya representa un gasto muy elevado, porque interfiere es sus planes de regresar a la Luna.



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