El Brexit y México

El Brexit y México

Al principio parecía una buena idea. Los plebiscitos, referendos y mecanismos de consulta, enriquecen la democracia contemporánea con la participación popular en toma de decisiones. No solamente eso, aportan legitimidad a las políticas emanadas de ellos. No menos importante, le quitan responsabilidad política y un peso de los hombros al gobernante. “Yo no fui, el pueblo habló.” Por todo esto y más, el entonces Primer Ministro David Cameron estaba exultante. Para no seguir discutiendo el involucramiento británico en la Unión Europea y los complicados detalles técnicos del mercado común, mejor había que preguntarle a la gente. A fin de cuentas, su gobierno ya había ganado un referendo sobre la permanencia de Escocia en el Reino Unido. Sí, aceptemos darle un resultado vinculante, se dijo. Nadie iba a culpar a Cameron del resultado de este nuevo ejercicio y además iba a ganar su opción preferida. O eso pensó él…

Veintiocho meses después del referéndum, el Reino Unido atraviesa una de las crisis políticas más desgastantes de su historia. La incertidumbre ocasionada por un resultado inesperado, en el que la población se pronunció por salir de la Unión Europea, no solamente no ha disminuido, ha crecido. La carrera política de David Cameron quedó destruida y puede pasar a la historia como el Primer Ministro que propició la polarización y atomización del Reino Unido. Las tensas fronteras en Irlanda están sujetas a discusión nuevamente y los ánimos independentistas en Escocia volvieron a calentarse. Los mercados financieros reaccionaron negativamente, pues no hay certeza sobre la calidad y profundidad de los nuevos vínculos comerciales entre Reino Unido y otros países europeos. Los aliados geopolíticos como Alemania, dudan del compromiso británico con la defensa común o la promoción de la estabilidad europea. Theresa May, la Primer Ministro que sucedió a Cameron, no tiene liderazgo en su propio partido (el conservador) donde hay división entre quienes apoyan un Brexit duro para cortar lazos a gran escala, los partidarios de un Brexit suave y los opositores al Brexit.

Por su parte, la oposición laborista, actualmente encabezada por JeremyCorbyn, un trotskista lejano a la socialdemocracia, considera la Unión Europea una extensión del imperialismo capitalista. En consecuencia, no simpatiza con la idea de permanecer en ella. La esperanza de muchos ciudadanos arrepentidos de su voto, consiste en la celebración de un nuevo referendo para votar por la permanencia. Han organizado manifestaciones para exigirlo. No obstante, esto depende de la disposición de los parlamentarios de aprobar el nuevo ejercicio, quienes temen regresar a sus distritos a defender ante el electorado una posición distinta a la que han promovido durante dos años. Todos estos problemas derivados de una consulta. Ya sé que en México no nos interesan los asuntos internacionales, pero algo podríamos aprender de esa experiencia.

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