El encuentro de dos mundos
El encuentro de dos mundos

miércoles 05 de Diciembre de 2018


Oriente y occidente en un mismo espacio, como si los niños fueran los mismos, como si la globalización sirviera de algo.

Pero no, no sirve de nada. La teoría dice que la globalización es un proceso dinámico producido por la sociedad y que genera una apertura en el mundo informático y que libera y democratiza la cultura política, modificando el orden jurídico, económico y sus relaciones nacionales e internacionales.

▶ Pero la realidad es otra. Siria y su gente lo saben, donde más de 300 mil personas han muerto, otras miles han salido buscando un refugio para sobrevivir y ciudades que han sido devastadas por bombas de odio.

Así surge el trabajo del turco Ugur Gallenkuş, quien ha encontrado una idea brillante para comparar dos con tinentes que pertenecen al mismo mundo y que en teoría, debería ser beneficiado por la globalización como el resto de los países.

Las imágenes que aquí presentamos son fuertes y llenas de dramatismo humano.

Bien conocemos la fotografía ganadora del Pulitzer en 1994 tomada por Kevin Carter, miembro del grupo de fotoperiodistas Bang Bang, donde aparecía un niño de Somalia en un estado de desnutrición extrema con un buitre detrás de él.

Hoy esa foto que tanto fue criticada, es comparada con un bebé occidental con un estado totalmente saludable, con una vida contraria en un espacio cómodo y no desolador como la tierra aquella.

No olvidemos que esa foto fue criticada por el hecho de que Carter decidiera capturar una escena en donde todo parecía que el buitre tomaría como presa al bebé, y no mejor ayudar al pequeño indefenso y ahuyentar a la hambrienta ave.

Los ojos sociales que solo juzgan hacia afuera, no vieron lo que este artista turco ve, el estilo de vida lleno de comodidades que un occidental está acostumbrado a tener.

También vemos la imagen de un padre palestino bañando a su hijo y sobrino en una tina de un edificio en ruinas, fotografiados por Wissam Nassar, junto al lujo de un baño que solo en occidente lo vemos normal.

Y no que todos tengamos un baño de ese nivel, con ese lujo, sino normal para los estándares de una familia pudiente.

▶ Su trabajo es una mezcla de talentos, una combinación de dos miradas que, al ver lo mismo, piensan en realidades distintas.

Si bien Ugur no es fotógrafo, tiene la visión de extraer un pedazo de conflicto, contra un mundo sin ellos (aparentemente) para crear conciencia sobre lo que pasa más allá de nuestros ojos.

“Los problemas en ambos lados del mundo son causados por los gobiernos, no por la sociedad”, afirma Gallenkuş.

La niña disfrazada de mujer maravilla, contra una niña que se maravilla por estar viva, con restos de escombro y de sangre, de un odio que no le pertenece, de una guerra a la que no fue invitada, sino obligada a vivir.

Bien decía Giovanni Sartori: “Occidente y sus valores están en peligro (…) la guerra a la que asistimos es inédita, con cuatro características: terrorista, global, tecnológica y religiosa”.

Así el trabajo de este artista turco, una revolución visual que abarca las características de una guerra terrorista, global, tecnología y religiosa que daña a los que menos merecen.

Los fotógrafos y los artistas visuales también tenemos esa labor: crear conciencia con nuestro trabajo.

Sigan su trabajo en Instagram como @ugurgallen.

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