El equilibrio y la cercanía
El equilibrio y la cercanía

viernes 04 de Enero de 2019


Sin mayores sobresaltos y en una sola ronda de votación, Arturo Zaldívar Lelo de la Rea fue electo como nuevo ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia la Nación. ¿Pero qué significa para México que él presida nuestro máximo tribunal? Dada la suma importancia del tema, me di a la tarea de consultar a los juristas prestigiados que tengo el privilegio de conocer; y obtuve de ellos opiniones divergentes. Hubo quienes exaltaron al ministro como un hombre de ideas liberales, experimentado e íntegro; mientras que otros opinaron lo mismo, salvo que temen por la independencia del Poder Judicial.

En lo personal desde luego que comulgo con sus posiciones progresistas, como la que tuvo sobre la constitucionalidad del uso lúdico de la mariguana. Pero más allá de eso, me parece que ha sido un juzgador que ha defendido los derechos de las personas por encima de los sentimientos o las presiones del pópulo. El caso de la secuestradora Florence Cassez es el mejor ejemplo.

¿Compromete la independencia de ese poder su cercanía ideológica con el Ejecutivo? En primera instancia yo diría que no, dado que no tiene nada de particular que un Presidente impulse a un ministro, precisamente porque existen coincidencias de pensamiento entre ellos. Esto incluso pudiera facilitar el diálogo entre poderes, como bien lo señaló en su discurso el propio Zaldívar.

Sin embargo, hay un tema que sería deseable resolver para evitar suspicacias. Es público que quien fuera uno de los asesores del ahora presidente de la Suprema Corte, es hermano de la secretaria de la función pública. Netzaí Sandoval gustaba de fotografiarse y presumir su amistad con el ministro (quien era su jefe); al igual que su nefasto y retrograda cuñado John Ackerman. Una fotografía no dice nada, pero el trabajo sí. No tengo memoria de un caso similar, quizás los haya habido, pero eso inquieta.

El círculo político del exasesor es el más ultra izquierdista que existe. Son adoradores de las dictaduras de Cuba y Venezuela; y eso no tiene nada de progresista. Pero bueno, no por esas amistades podemos seriamente cuestionar a Zaldívar; como esa debe tener muchas amistades de diferente corte. Prejuzgar es lo menos que debemos hacer y solamente nos queda esperar a que no se pierda uno de los últimos bastiones de libertad e independencia que nos quedan ante una presidencia tan poderosa como la del tabasqueño.

Los últimos reductos de nuestra endeble democracia están precisamente ahí, en la Suprema Corte y en los medios de comunicación. Hoy, más que nunca, los equilibrios son fundamentales para frenar tentaciones autoritarias que le vienen de forma casi natural al nuevo régimen.

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