Ingreso básico universal

Ingreso básico universal

En enero de 2017, Finlandia se convirtió en el primer país de la Unión Europea en implementar el experimento gubernamental que consiste en dar a sus ciudadanos dinero gratis o también llamado ingreso básico universal. El experimento comenzó con el pago de la cantidad mensual de 560 euros (alrededor de $12,800 pesos mexicanos) a una muestra de 2,000 personas desempleadas en edades entre 25 y 58 años por un periodo de dos años. No habría obligación por parte de los participantes de buscar o aceptar empleo durante los dos años de vigencia del experimento y en caso de que ingresaran al mercado laboral seguirían recibiendo la misma cantidad.

Desde entonces, el ingreso básico universal comenzó a tomar popularidad entre personajes influyentes alrededor del mundo: desde Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, Stephen Hawking, reconocido físico teórico, Elon Musk, fundador de Tesla, Bernie Sanders, pre-candidato presidencial estadounidense demócrata, hasta Ricardo Anaya, ex candidato presidencial para México donde posicionó al ingreso básico universal como uno de los pilares de su campaña pregonando su viabilidad y éxito aún y cuando los resultados se mostrarán hasta el año 2019.

En Finlandia, el propósito del programa fue claro desde el inicio: observar si la incondicionalidad de recibir un ingreso podría incentivar a la gente a tomar un trabajo remunerado, es decir, cómo el ingreso básico universal impacta las condiciones de empleo de personas que de inicio están desempleadas.

En enero de este año, en el primer aniversario del proyecto, el periódico inglés The Guardian, publicó un artículo detallando las preocupaciones que hasta ese momento los expertos vislumbraban, que el esquema planteado era una representación parcial de lo que un experimento completo significaba; se debió haber incluido a diferentes grupos objetivo, no solo a los desempleados. Algunos creen que el programa llevaría a que los participantes se emplearan por temor a que la tasa marginal de impuestos los llevara a una situación peor.

Meses más tarde, en mayo de este año, el primer ministro finlandés anunció el rechazo de tomar el experimento del ingreso básico universal como modelo de la reforma de seguridad social para mejor favorecer medidas que permitan a los desempleados encontrar trabajo. Por su parte Petteri Orpo, representante del Partido Nacional de Coalición, comentó al Financial Times, que Finlandia debe repensar el sistema de seguridad social en su totalidad ante el creciente envejecimiento de la población finlandesa.

Todavía existe poco consenso sobre cómo un programa robusto de ingreso básico universal debe ser en la práctica; hay preguntas que deben ser respondidas primero, qué modelo adoptar, cuál es el nivel de ingreso, cómo combinarlo con otros beneficios sociales y cómo los sistemas de pensiones y de impuestos deben tratarlo. Hay que tomar los experimentos de forma seria y ser estrictos en su diseño y la metodología de medición. No nos adelantemos ni hagamos conjeturas antes de tiempo.

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