Instituciones autónomas y oposición

Instituciones autónomas y oposición

En Historia mínima de la transición democrática en México, José Woldenberg describe los mecanismos que orillaron a la creación de instituciones autónomas como el IFE, hoy INE. Se trataba de evitar la conducción arbitraria del gobierno federal sobre procesos en los que había demostrado una postura incondicional al Presidente. “Se requería una nueva institución que ofreciera un mínimo de confianza a los contendientes y a los votantes… se pactó dejar en los anales de la historia a la Comisión Federal Electoral para edificar una nueva institución: el IFE… encargado de organizar los comicios federales. Sería autónomo, tendría una estructura descentralizada y contaría con un servicio civil de carrera”, escribió Woldenberg.

En la creación y desarrollo de esa institución, estuvieron involucradas figuras de todas las tendencias políticas, a fin de que fuera representativa de las diversas corrientes ideológicas del país. Por el lado de la izquierda, personajes como Miguel Ángel Granados Chapa o el propio José Woldenberg. De parte del PAN, hombres como Carlos Castillo Peraza y Juan Molinar Horcasitas. Desde el PRI, el legendario José Luis Lamadrid, mejor conocido como “el maestro Lama”. Otro tanto ocurrió, más o menos, con el resto de los organismos autónomos: CNDH, Banxico, INAI, INEE y las instituciones reguladoras de ciertos mercados, señaladamente el energético. Instituciones colegiadas y profesionales para servir a todos los mexicanos, sin distinción ideológica por contener en su seno todas las ideologías.

La tradición autoritaria está tan arraigada en la historia de México y el poder judicial tan desprestigiado, que dichas instituciones constituyen los valladares de nuestra libertad política. Nadie se atreve a cuestionar la autonomía de la UNAM. Rechazamos que el gobierno les diga a los catedráticos qué deben enseñar, atentaría directamente contra la libertad de cátedra. Se trata de que ahí quepan todas las propuestas intelectuales. Consideremos lo mismo con los otros organismos autónomos.

Por esto sorprende la pasividad cómplice de lo que quedó del PRI, PAN y PRD. Ninguno de los personajes visibles de estos partidos ha emitido pronunciamientos categóricos en defensa de los organismos autónomos. Morena y sus legisladores amenazan con retirarles la autonomía a estas instituciones, o de plano desaparecerlas, pero los otros partidos están ocupados en promover las aspiraciones presidenciales de sus voceros. Les inquieta más quedarse con los despojos de los naufragios en sus partidos. Están dando entrevistas para prometer que serán oposiciones responsables.

Resulta bochornoso tener que explicar a estos partidos la importancia de proteger las instituciones, sobre todo al PRI, portador de la palabra “institucional” en su logotipo. Si no funcionan bien, hay que mejorarlas, no destruirlas. Los países desarrollados confían su desarrollo a instituciones sólidas con reglas claras. Los otros, se quedan esperando hombres providenciales. “Desgraciado el país que necesita héroes”, escribió Bertolt Brecht.

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