Inviten puros embajadores

Inviten puros embajadores

La invitación del futuro secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, al presidente Nicolás Maduro, ocasionó una avalancha de protestas en las redes sociales. La respuesta lógica de Ebrard es que, teniendo México relaciones diplomáticas con ese gobierno, no puede dejar de extenderle la misma invitación que formuló a otros en situación similar. En estricta lógica diplomática, tiene razón.

En todo caso, para no quedar mal ni con tirios ni troyanos, este debate es una oportunidad para considerar la cancelación de la práctica de invitar a otros jefes de estado a la toma de posesión del Presidente de México. Bastaría con hacerle una invitación a los embajadores y cuerpo diplomático acreditado en la Ciudad de México.

No he podido encontrar el origen histórico preciso de esta práctica, pero sospecho que viene de la Revolución mexicana, cuando las distintas facciones buscaban el reconocimiento de las grandes potencias para sus respectivos gobiernos. Como cada presidente llegaba al poder por la vía de las armas, y después por medio de elecciones cuestionadas, era difícil legitimar constitucionalmente su toma de posesión. Así, la presencia de un poder exterior que avalara su investidura, les abría las puertas del crédito internacional para construir legitimidad sobre la marcha y allegarse de recursos financieros extranjeros con los cuales combatir a sus oponentes. Con el tiempo, la práctica se afianzó pese a que ya no existían los motivos que le dieron origen.

En el México democrático, ¿cuál es el sentido de invitar mandatarios extranjeros a la toma de posesión presidencial? En Estados Unidos, como ha señalado Arturo Sarukhán, los nuevos presidentes invitan a los embajadores acreditados en Washington a que asistan a la toma de posesión. No acuden gobernantes de otros países. ¿Cuántos mandatarios extranjeros asistieron a la toma de posesión de Theresa May, primer ministro del Reino Unido? Otro tanto ocurrió después de la reelección de Ángela Merkel en Alemania. No encuentro listas de gobernantes que hayan asistido a su toma de protesta. Ni Estados Unidos, ni el Reino Unido, ni Alemania necesitan un aval de mandatarios extranjeros para tomar posesión. ¿Por qué México se empeña en conseguirlo?

Es un poco vergonzoso darse cuenta que la toma de posesión del Presidente de México es un asunto sin importancia para las grandes potencias. No vendrán Donald Trump, Theresa May, Ángela Merkel, Xi Jinping, Emmanuel Macron y Justin Trudeau. Todos esos mandatarios enviarán representantes. En cambio, viene Nicolás Maduro, en medio de una polémica que le costará al nuevo gobierno. Como ya se cursaron las invitaciones correspondientes y hay varios confirmados, es imposible cambiar la organización del evento de toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador. No obstante, es una oportunidad para repensar la ceremonia y a partir de 2024, invitar solamente a los embajadores acreditados en México.

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