La Corte y la mota

La Corte y la mota

El miércoles de la semana pasada, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, mediante votación de cuatro votos contra uno, resolvió la inconstitucionalidad de la prohibición absoluta, legal y administrativa, para producir, transportar y consumir mariguana con fines lúdicos.

Esta es la quinta ocasión en que dicho órgano de nuestro Tribunal constitucional se pronuncia en ese mismo sentido (el primero de los amparos fue resuelto por el ministro Arturo Zaldívar). Esto es relevante ya que la Ley de Amparo establece que cuando una de las Salas dicte cinco fallos de manera consecutiva en el mismo sentido contra el mismo acto de la misma autoridad, tal determinación tendrá el carácter de jurisprudencia, es decir, que la ley o acto declarado inconstitucional deja de surtir sus efectos jurídicos.

El fallo es una muestra evidente de una decisión contramayoritaria, una de las que debe caracterizar a todo órgano judicial.

Así, la Primera Sala puso fin a una política que ningún partido político en el país había tenido el atrevimiento de condenar. Se trata de una decisión contraria a las creencias y prejuicios de una parte importante de la población. La lección es clara: los derechos no deben estar sujetos a lo que las mayorías crean, quieran o teman.

Las reacciones a las sentencias no se dejaron esperar. A través de su cuenta de Twitter, el Partido Acción Nacional condenó la decisión de la Corte. El partido aseguró que acabar con la prohibición no ayudará a reducir la violencia en el país. Lo tuiteado es más esclarecedor de lo que parece en una primera lectura.

Para el PAN, las decisiones autónomas sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos deben ser vistas y examinadas a la luz de su contribución a ciertos aspectos de la vida pública. Vaya paradoja: el partido que se dice defensor de las libertades se convierte en el crítico principal de los derechos que precisamente nos otorgan una mayor decisión y libertad sobre nuestras vidas.

En los días y semanas siguientes, escucharemos muchas críticas que se sumarán a la del PAN. Habrá quienes digan que lo resuelto es un permiso para el libertinaje más que un ejercicio de la libertad. Que los ministros no conocen la realidad mexicana y otras del tipo…

Yo me quedo con el avance que esto implica para millones de mexicanos. La Corte fue contundente en sus resoluciones: tenemos el derecho a fumar mariguana porque tenemos la libertad para decidir cómo vivir nuestra vida. Y aunque ya vendrá la gran discusión sobre la regulación legislativa de la mariguana (un reto no menor), la dirección fijada por la Suprema Corte tiene un horizonte claro: la construcción de un país con más derechos para ser un poco más libres.

Enhorabuena.

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