La listita y el descanso
La listita y el descanso

Columnas viernes 11 de enero de 2019 - 01:37


La velocidad vertiginosa con la que este joven Gobierno abre frentes, que por su naturaleza no se pueden cerrar sino hasta mucho tiempo después, es impresionante. Han sido cuatro semanas de un ritmo nada sano. Y por más que pretendan llevar a cabo cambios radicales (aunque muchos de ellos entran fácilmente en la categoría de caprichos), los yerros cometidos por falta de análisis serios y adecuados está desgastando su imagen y dañando directamente a la población y a la economía.

A los ataques a la Suprema Corte y al mercado, se suman la cancelación de la mayor obra de infraestructura del país. Posteriormente se pide permiso a la madre de todas las madres y encima nos regalan de Reyes el desabasto brutal de combustible. Y en medio de eso, una tragedia política, la muerte de Martha Erika Alonso y de Rafael Moreno Valle; de lo que por cierto no sabemos nada sobre los avances en las investigaciones.

Para coronar todo eso, Donald Trump vuelve a cargar contra nuestros migrantes, mientras que el Gobierno decide colocarse del lado equivocado de la historia: con las dictaduras de Cuba y Venezuela.

A propósito de todo esto, hace apenas unos días en este mismo espacio había dicho que me sentía aliviado porque finalmente había concluido un 2018 de auténtico vértigo. Pero parece ser que mi optimismo se fue de bruces demasiado pronto, ya que a tambor batiente el nuevo régimen inicia con el pie izquierdo (muy en consonancia con su naturaleza).

Esta semana aún no concluye y ya francamente no sé con qué sorpresa nos saldrán para el finde. Ya voy viendo que gustan de los sabadazos, cuando todo el mundo anda distraído con la familia o tirado en la hamaca. Como lo dije en algún momento, pareciera que tienen un listita, una especie de cronograma fatal que deben seguir para lograr su autoproclamada transformación.

El problema de implementar lo que llevan en su pequeña “agenda negra” de anotaciones, es que pareciera que no se dan un tiempecito para pensar las cosas antes de decirlas o hacerlas. Es el típico caso de quien pone a la carreta delante del buey. Quizás no sea solamente producto de 18 años de frustraciones y anhelos, sido de cinco décadas de ambicionar el poder.

Muchos sueños pero nada de otra cosa; y cuando despertaron ya estaban sentados en Palacio Nacional, con la hacienda pública a su merced y un motón de cuentas pendientes por cobrar. Unas vacaciones no les vendría mal, pero como todavía es demasiado pronto, quizás una alternativa sería una convivencia fuera de la ciudad entre ellos; como lo hacen muchas trasnacionales para unir al equipo y llevar a cabo sesiones de planeación. Bueno pues ahí dejo mi consejo (que es de los peores porque nadie me lo pidió).

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