“La poesía es como un espejo en el que podemos ver nuestra historia”

“La poesía es como un espejo en el que podemos ver nuestra historia”

POR MARTHA ROJAS

El dolor, el testimonio y la memoria de los migrantes son el material que el escritor chiapaneco Balam Rodrigo extrajo de la realidad para escribir una obra poética de carácter biográfico, pero también histórico y político, acerca del éxodo de miles de centroamericanos.

Reconocido con el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2018, El libro centroamericano de los muertos, vuelca su mirada hacia el sur y retrata con cierta belleza fatídica la travesía que cada año viven cientos de guatemaltecos, hondureños o salvadoreños en su camino hacia Estados Unidos.

Historias familiares y rostros, a los que Balam fue cercano en su infancia, aparecen retratados en los versos que exponen el peligro y las vejaciones, sociales y culturales, a las que los exiliados se exponen desde el río Suchiate hasta el río Bravo.

“La poesía mexicana siempre ha sido ‘acusada’ de ser poco vanguardista, pero también es una forma de reflejar nuestra historia. Este libro es un intento por reflejar, a través del arte o un género literario, nuestra historia y una situación así de compleja. La poesía es un espejo al que podemos asomarnos para ver la historia”, expresa a ContraRéplica el escritor.

Familiarizado desde niño con la aflicción y desconsuelo que ensombrecen los rostros de mujeres y hombres que perdieron su nombre para convertirse en una estadística, el poeta escarba en las raíces del éxodo, se adentra en la espiral de contradicciones y sentimientos que llevan a una persona a exponerse “al infierno que es el camino por México” para intentar alcanzar el sueño de una vida mejor.

Una vida que nunca termina de llegar porque el miedo y la persecución se instalan en la puerta de los soñadores desposeídos. El estigma de la colonización los persigue.

“Fray Bartolomé de las Casa escribió una crónica de la ignominia que pasaron los pueblos indígenas en manos de los españoles. Hace tiempo volví a releerla y me pareció que en muchos párrafos se repetían las palabras ‘indio’, ‘indígena’ y lo que hice fue sustituirla por ‘centroamericano’ porque me di cuenta de que después de 500 años los genocidios permanecen.

No han cambiado nada en términos de lo que ahora conocemos como derechos humanos. Eso espíritu es lo que intento reflejar en el libro.

“La mayor parte de centroamericanos huye de la violencia, la inseguridad y los conflictos civiles que acechan a sus países de origen", agregó.

Con un leguaje que evoca el que Fray Bartolomé usó cuando cronicó la llegada de los españoles a América, Balam recrea la voz de los herederos de esa colonización, que a 500 años siguen sufriendo las atrocidades de la sedigualdad, la violencia y la pobreza.



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