La prensa es el enemigo del pueblo

La prensa es el enemigo del pueblo

Una mitad de semana agitada (cuando menos) para la prensa en México y Estados Unidos ante políticos de preceptos populistas para gobernar, y con poder incuantificable, como nuestro Presidente electo y Donald Trump:

1.- El lunes, al referirse a una publicación de Proceso, el ganador de las elecciones aquí, dijo:

El fin de semana una revista sacó una foto, no solo la de la portada, sino al interior una foto donde parezco decrépito, chocheando, y el título de la portada es de que estoy solo y se avizora el fracaso. Muy sensacionalista, amarillista la revista.

2.- El martes, al referirse a una pregunta de un reportero de CNN sobre si no estaba “demonizando” a los inmigrantes que quieren atravesar México en caravana para llegar a Estados Unidos, Trump dijo:

Eres una persona grosera y terrible. No deberías estar trabajando para la prensa. Francamente, deberías dejarme gobernar el país. Ya, siéntate y pásale el micrófono a otro. La prensa es el enemigo del pueblo. Ustedes son noticias falsas.

Sin embargo, es natural la relación convulsa de los líderes populistas con los medios (a los que coinciden, casi todos en cualquier país del mundo, en denostar como “enemigos del pueblo”) y, por tanto, tratar de imponer leyes destinadas a “democratizarlos”.

Es natural porque los populistas no pueden gobernar con contrapeso alguno al poder absoluto que buscan, aun cuando es de condición humana no renunciar a los espacios de libertad y la democracia jamás prospera sin la existencia de una prensa libre. El Estado de Derecho es un dique.

Por eso son implacables con los medios. En 2002, Hugo Chávez, en el pináculo de su poder sin contrapesos, enrolló en público un ejemplar del periódico El Nacional y advirtió que se lo metería entero por el ano a su dueño, Miguel Henrique Otero.

El imprescindible intelectual venezolano Ibsen Martínez, recuerda un diálogo de Chávez en una rueda de prensa, a raíz de una pregunta que le disgustó:

—¿Para qué medio dijiste que trabajas?

—Para el Washington Post, Majestad

—El Washington Post, ¿eh? Conque el Washington Post. Uhm…¿Sabes quiénes son los dueños del Washington Post?

—No, su Señoría. Pero quisiera su comentario sobre la muerte del diputado detenido.

—¡Ah!, ¡no sabes quiénes son tus amos! “Amos”, “pueblo”, “enemigos”, “sensacionalistas”, “amarillistas”… y, sobre todo, alegorías, algo que hace recordar a otro intelectual imprescindible, nuestro Héctor Aguilar Camín:

“Cada vez que alguien saca este tipo de metáforas a pasear, hay que llevarse una mano al bolsillo, la otra al corazón, y salir corriendo”.

Lo cual nos lleva inexorablemente a una de las 20 recetas de Timothy Snyder en Sobre la tiranía:

“Y tener… pasaporte vigente”.



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