La próxima recesión

La próxima recesión

Si usted pensó que el Halloween de este año no era lo suficientemente aterrador con la llegada al poder de la extrema derecha en Brasil, la masacre antisemita en Estados Unidos, y los paquetes bomba dirigidos a políticos demócratas, tenga paciencia. Revise por favor el suplemento “La próxima recesión” publicado por la revista The Economist. De acuerdo con el prestigiado semanario británico, es posible que estemos a las puertas de una nueva recesión, pero esta vez no disponemos de instrumentos de cooperación internacional para enfrentarla. Doy algunos datos, todos los cuales fueron citados en ese suplemento.

En las economías avanzadas, la carga media de la deuda pública ha aumentado por encima de 100% del PIB, más de 30 puntos porcentuales con respecto a 2007. La deuda en los mercados emergentes también ha aumentado, pasando de una media de aproximadamente 35% del PIB a más de 50%. En general, la deuda china se disparó después de la crisis. Pasó de aproximadamente 175% del PIB en 2009 a más de 300% en la actualidad.

El crecimiento económico chino se ha desacelerado constantemente desde 2010, a pesar de que sigue teniendo envidiables tasas de más de 6% por año. No obstante, debido a la guerra comercial desatada por Donald Trump contra el gigante asiático, las relaciones entre Estados Unidos y China han aumentado sensiblemente su hostilidad.

Italia es otro caso preocupante que anticipa severos riesgos económicos para la economía internacional. La elección de una coalición populista en marzo, donde sobresalió Matteo Salvini, un extremista de derecha, sacudió los mercados de bonos. Con una deuda pública en torno a los 200,000 millones de euros, es decir, 130% del PIB, no hace falta añadir muchos factores para desencadenar otra crisis, una extremadamente difícil de controlar.

Después de la crisis de 2008, la estrecha coordinación de los bancos centrales de las grandes potencias y el establecimiento del G20 sirvió como mecanismo de diálogo para resolver la crisis en un marco de cooperación internacional. Actualmente, en el marco del ultranacionalismo de Trump y el Brexit, es difícil suponer que pueda ocurrir el mismo nivel de cooperación. Es más probable que ocurra lo contrario: una espiral de confrontación y competencia nacionalista entre gobiernos que se disputan las fuentes de inversión y se cierran mutuamente mercados. La mismísima Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, ha señalado con preocupación el problema de la disminución en la cooperación internacional ante la eventualidad de otra crisis financiera.

Es llegada la hora de tomar conciencia de los costos del nacionalismo en una economía global interconectada. No es sostenible la postura de que cada quién se rasque con sus uñas. Ojalá que el próximo gobierno mexicano haga honor a la tradición impulsora de cooperación que ha distinguido a nuestro país.

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