laopcionnota
Las armas de Roma

Las armas de Roma

Columnas lunes 14 de enero de 2019 - 06:11


Gregory Escobar

¿ Cómo una película como Roma, rodada en blanco y negro, sin actores famosos y hablada en español y mixteco, ha logrado amasar tanta popularidad en esta temporada de premios?

Primero que todo, está el talento más que comprobado de Alfonso Cuarón. Reconocido en el pasado por trabajos como Y Tu Mamá También, Children Of Men y Gravity, el director mexicano rara vez defrauda. No olvidemos tampoco que junto a sus compatriotas Guillermo Del Toro y Alejandro González Iñárritu, Cuarón ha prácticamente monopolizado (y con justa razón) los galardones cinematográficos desde el 2014.

Roma además redimensionó la gran reputación profesional de Cuarón. El mexicano elevó las expectativas técnicas al asumir las fundamentales y exigentes riendas de la dirección de fotografía. El resultado es una cinta donde cada plano está meticulosamente diseñado y lleno de detalles. La entrega personal en cada fotograma es evidente. Sencillamente, no hay otra película actual que pueda competir con ese nivel de dedicación artística.

Roma, además, marca el principio de lo que asegura ser una nueva tendencia en distribución. Gracias al convenio con Netflix, la cinta llegó a una audiencia inmensa tanto en hogares como en salas tradicionales. En otras palabras: de haber dependido del sistema tradicional, Roma se hubiese exhibido en muchísimos menos cines, y por mucho menos tiempo.

Pero la razón más importante y fundamental del éxito de Roma, es la contundente sintonía entre los temas que narra y la realidad actual.

La trama se centra en Cleo (Yalitza Aparicio), una empleada de servicio que vive con la agridulce certeza de saber qué su familia más íntima es la de sus patrones. Su empleadora directa es Sofía (Marina de Tavira), una madre clase media, quien tras separarse de su esposo, debe afrontar el reto de la crianza de sus cuatro hijos sin la presencia de una figura masculina.

En esencia, este es un relato sobre mujeres abandonadas y traicionadas por una estructura patriarcal fallida. Y ese es un tema universal que resuena perfectamente en una industria cinematográfica que tiene meses sacudida por las numerosas denuncias realizadas por mujeres sobre abuso de poder y acoso sexual. Roma estará ambientada en los 70, pero es una perfecta exponente de la era #MeToo.

Pero eso no es todo. Roma ofrece además un vistazo genuino a la Mexicanidad y por extensión a la cultura latinoamericana. Sin chovinismos fáciles ni cinismos desesperanzados, esta cinta retrata con justicia la belleza y la fealdad de un momento histórico de una nación azotada por las desigualdades sociales.

Y en esta oscura realidad donde el antagonismo político de los “bad hombres” de Donald Trump pretende levantar muros kilométricos físicos, culturales y sociales, la visión honesta de Roma no sólo ha sido profundamente apreciada, sino absolutamente necesaria.

Envie un mensaje al numero 55-12-88-20-96 por WhatsApp con la palabra SUSCRIBIR para recibir las noticias más importantes.

/CR

Etiquetas


Notas Relacionadas

Lotes del delitoColumnas
2019-08-16 - 03:48
Sueños y recuerdos de Lezama LimaColumnas
2019-08-16 - 03:44
Cuando el interés ya no es suficienteColumnas
2019-08-16 - 03:39
IngresosColumnas
2019-08-16 - 03:35
Línea 13Columnas
2019-08-16 - 03:32

Más leidas

Lo último

SIGUENOS EN TWITTER


+-