Las intermedias y México

Las intermedias y México

Las predicciones se cumplieron. Con sus matices -siempre los hay-, pero los presagios de encuestadores, periódicos y canales de televisión acertaron.

Los demócratas lograrondos victorias muy relevantes: el control de la Cámara de los Representantes y la mayoría contundente del voto popular, que fue diez puntos porcentuales por encima de lo conseguido por los propios demócratas en el año 2008, en el arrastre histórico provocado por Barack Obama. Ha habido analistas que señalan que en las elecciones intermedias de 2010, la variación fue del mismo margen a favor del Partido Republicano. Sin embargo, esa comparación resulta tramposa: ese año, el desempleo en Estados Unidos estaba en uno de sus puntos más altos de la historia. Hoy, la economía estadunidense se encuentra en lo que la ciencia económica denomina como “pleno empleo”: es decir, un estado casi inmejorable de la situación de desempleo. Ni con esos resultados el partido del presidente Trump pudo conseguir un triunfo popular.

Lo que se avecina es difícil de predecir. La coalición demócrata de representantes es una de las más diversas que ha tenido, mientras que la republicana es más pro-Trump que la anterior (actual) integración. Es posible que los primeros intenten profundizar en las investigaciones sobre Trump desde el Congreso, creciendo las tensiones de por sí existentes entre ambos bandos. Pero también resultaría factible que los demócratas aprendan de su reciente victoria y decidan enfrentar a Trump solamente en las urnas sin darle el gusto de llevar a cabo una investigación parlamentaria.

En el bando de los republicanos todo parece más complicado. El resultado actual, de alguna manera, no es sorpresivo. En abril de este año, el speaker de la Casa de los Representantes, Paul Ryan, renunció a la posibilidad de volver a competir por su distrito federal en Wisconsin. Posteriormente otros legisladores decidieron hacer anuncios similares. La tormenta se avecinaba.

El Partido Republicano fue incapaz de construir una narrativa coherente y sólida. Mientras que los demócratas se concentraron en mantener la reforma de salud (conocida comoObamacare), los republicanos dispersaron su mensaje entre la migración, los éxitos económicos y la defensa de la política exterior del gobierno de Trump. Está claro quién resultó más efectivo.

Es incierto, desde luego, qué pasará con México. Me inclino a pensar que la mayoría demócrata en la Cámara baja tensará enormemente la relación con la administración de Donald Trump. Si esto sucede no sería extraño que el magnate pusiera la mirada en su rival preferido: México. Si Trump resulta incapaz de sacar adelante su agenda legislativa, recurrirá a la estrategia que le resultó más efectiva en 2016: la confrontación directa y la señalización de los demócratas —y los migrantes— como los enemigos de Estados Unidos.

Preparémonos. Vienen meses complicados…



LO ÚLTIMO



+ -