Maduro mantiene en mazmorra a opositor sin pruebas y bajo tortura

Maduro mantiene en mazmorra a opositor sin pruebas y bajo tortura

MARTHA COTORET

Sin ventilación, aislado y bajo tortura física y psicológica mantiene el régimen de Nicolás Maduro al diputado opositor Juan Carlos Requesens. Desde hace 90 días el legislador por Primero Justicia, el partido político que lidera Henrique Capriles Radonski, está recluido en la mazmorra de la policía política del gobierno. Lo acusan de ser parte del supuesto atentado en contra del presidente venezolano.

El caso del legislador, como el de los otros 231 presos políticos que hay actualmente en Venezuela, carece de bases legales, de acuerdo a las denuncias de sus representantes jurídicos y de su familia.

“El 7 de agosto Juan Carlos y su hermana Rafaela fueron sacados de la casa sin orden judicial. Rafaela fue liberada a los cuatro días, pero Juan Carlos sigue retenido en El Helicoide, lo que constituye una violación de los derechos fundamentales”, denuncia en entrevista para ContraRéplica, Juan Guillermo Requesens, padre del diputado.

Según el progenitor del legislador, el gobierno violó el artículo 200 de la Consitución venezolana, el cual establece que el único órgano que puede quitar el fuero a un congresista es el Parlamento y no la Asamblea Constituyente a servicio de la dictadura.

“La ley establece que un imputado debe ser presentado en un plazo máximo de 48 horas; a Juan lo presentaron casi una semana después. Además, en la audiencia preliminar —el 13 y 14 de agosto— impidieron el acceso de los abogados, alegando órdenes superiores”, detalla Juan Guillermo Requesens.

Además el diputado fue presentado en un tribunal falsamente constituido, aseguró hace una semana el abogado defensor del parlamentario, Joel García. “La persona que funge como secretario o secretaria, no es abogado, como lo que establece el Código Procesal Penal; esta persona está usurpando una función”, advirtió el jurista ante medios de comunicación locales.

Ni siquiera las visitan han sido respetadas. Los reclusos tienen contacto con sus allegados dos veces a la semana por un lapso de tres horas, pero a los familiares de Requesens sólo le permiten verlo esporádicamente por sólo una hora y bajo supervisión.

“Lo mantienen aislado. Cuando lo sacan de la celda para que tome sol, encierran a los demás reclusos y viceversa; graban todas nuestras conversaciones”, narra el padre del diputado.

Juan Guillermo Requesens consideraría el destierro de su hijo con tal de verlo en libertad. “Yo aceptaría cualquier cosa para que no esté allí. Una persona desterrada sigue siendo prisionera porque no puede estar en su país. Sólo que está excarcelado”, afirma.




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