Muy solos

Muy solos

El fin de semana lo pasé fuera de la ciudad, en parte observando las elecciones intermedias en los Estados Unidos. Procuré allegarme de información proveniente de los dos bandos en disputa; además de analizar encuestas diversas y que considero tienen un muy buen grado de confiabilidad. A mi regreso a casa me abrumaron las preguntas y las comparaciones.

¿Fueron acaso esos ocho años de presidencia liberal de Obama lo que llevó a esa nación a una polarización tan feroz de su sociedad? Mi conclusión es que el encono racial y el rechazo hacía la agenda liberal, se viene gestado desde hace mucho tiempo; y que Donald Trump simplemente lo supo canalizar muy bien y exacerbarlo a su favor.

Tan es así que el cuarenta y dos por ciento de los norteamericanos lo apoya; es decir que prácticamente la mitad de ellos cayó seducido por su discurso populista; y encima comulgan con sus postulados antiinmigrantes y nacionalistas.

Por cierto, también reconfirmé mi vieja conclusión de que la retórica antiliberal de Trump es de lo más parecida a los planteamientos de López Obrador y sus huestes; quienes de igual forma atacan a la prensa crítica o procuran debilitar a las instituciones que les estorban. Los extremos, ya sean de derecha o de izquierda, tienden a juntarse (cuando menos temporalmente). Son como dos puntas de una cuerda que al final forman un círculo, en el cual la sociedad queda atrapada.

Es muy probable que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes, mientras que los republicanos con seguridad retendrán el control del Senado (y también saldrán victoriosos en la mayoría de los estados en disputa). Con estos resultados, el pueblo norteamericano saldría medianamente favorecido con un poder legislativo un tanto balanceado; pero ni de lejos podrá descartar a Trump para una segunda postulación presidencial.

Al sur del río Bravo las cosas no pintan tampoco nada bien. Por lo menos la oposición por allá cuenta con Obama y los Clinton como figuras de cohesión política y como guías ideológicos. Aquí en cambio, el PRI y el PAN no tienen a nadie; y todo indica que vamos en reversa, en dirección hacia un sistema de partido único, de presidencialismo exacerbado, de nacionalismo rancio y populismo ramplón.

Tenemos apenas dos años y medio para que surja algún tipo de movimiento político, medianamente coherente, que integre a esas voces que no concuerdan con la izquierda y que puedan competirle a Morena. Porque contrario a lo que sugiere la portada de la revista Proceso, AMLO no está sólo. Tiene un montón de gente que lo apoya y más dinero del que nunca imaginó.

Los que sí están completamente solos son los empresarios, los políticos liberales, los intelectuales, los periodistas y los estudiantes que no aplauden al populismo de izquierda.

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