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Psiquiatra de Chávez, el Hannibal moderno

Psiquiatra de Chávez, el Hannibal moderno

Entornos viernes 05 de octubre de 2018 - 07:24

El monólogo “desnuda” a un hombre que usó su personalidad envolvente para abusar de mujeres; retrata una sociedad que sucumbe ante seres delirantes. Por Martha Cotoret Edmundo Chirinos se relacionaba con la élite social y política de Venezuela. Estuvo a cargo de la Universidad Central, la casa de estudios más importante de la nación sudamericana; fue psiquiatra de varios exmandatarios venezolanos, entre ellos Hugo Chávez; y diputado de la Asamblea Constituyente de 1999. Sin embargo, el homicidio de una estudiante de Comunicación Social en 2008, una de sus expacientes, reveló la verdadera identidad de este doctor, “un particularísimo Hannibal Lecter”, a decir del actor y director de teatro venezolano Héctor Manrique, quien lo interpreta en Sangre en el diván. “Es una historia basada en el libro de Ibéyise Pacheco que lleva el mismo nombre. Sólo tomo la entrevista que ella le hizo a Edmundo Chirinos y él cuenta su historia, de manera delirante, con la fundamental intención de dejar claro que él era inocente del asesinato del que se le acusaba. Sin embargo, este delirante, a medida que se va desarrollando la entrevista, evidencia a los ojos del espectador que él era el responsable de este homicidio”, cuenta Manrique en entrevista para ContraRéplica. A través de esta puesta en escena, que se presenta mañana en el Teatro Silvia Pinal, el fundador del Grupo Actoral 80, trata de reflejar lo que ocurre en la sociedad venezolana, la cual, “se deja llevar por delirantes”. “Nosotros como una sociedad nos creemos unos vivos, pero llega alguien, nos habla bonito y nos dice las cosas que queremos escuchar y caemos en la tragedia que estamos viviendo ahorita”, explica el protagonista de la pieza. La construcción del personaje de Chirinos no fue sencilla. Manrique explica que tuvo que prepararse física y psicológicamente para interpretarlo. “Estuve practicando pilates durante ocho meses y haciendo mucho ejercicio no sólo por el reto que implica llevar adelante un monólogo, sino sabía que el personaje requería de una construcción desde el punto de vista físico al ser un tipo tan particular: con una forma de hablar muy amanerada, con una construcción del lenguaje muy particular. En lo que fui más riguroso fue en decir lo que él dijo y cómo lo dijo. Yo conocí a Edmundo Chirinos, era el padrino de mi hermano menor”, revela el actor, quien fue reconocido por este trabajo con el premio de la Asociación Venezolana de Crítica Teatral (Avencrit), en 2015. Al entrar a la sala el espectador lo primero que se escucha es la voz de un narrador que indica que lo que van a ver y lo que van a escuchar lo dijo Chirinos en un momento determinado. El actor y director de teatro asegura que en la puesta en escena no deja colar ningún juicio de valor sobre el personaje. “Él era un encantador, él era como un particularísimo Hannibal Lecter, un tipo con un enorme capacidad de seducción. La gente sigue dejándose encantar y seducir por este tipo de personas”, concluye. Imagen Especial.

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/CR

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