Recuerdan El As de la Canción Ranchera a 45 años de su muerte

Recuerdan El As de la Canción Ranchera a 45 años de su muerte

ROSA MARÍA CÁÑEZ

Hace 45 años una de las voces más privilegiadas de México, se apagó. El As de la Canción Ranchera, como Carlos Monsiváis lo describió, murió a causa de una cirrosis hepática.

El Rey, el ídolo que con su escencia plasmó la ilusión, el dolor del amor y el desamor será recordado hoy en su natal Guanajuato, con un festival que del 22 al 24 de noviembre conjugará exposiciones, homenajes musicales y exhibiciones fotográficas en memoria del compositor.

En la Plaza de Garibaldi, frente a una escultura de mariachi que lo representa, fans alistan un homenaje a capela al Hijo del Pueblo. De alma bohemia y sensible José Alfredo Jiménez Sandoval continúa vivo en el corazón de los mexicanos que al paso de los años lo mantienen en un pedestal de honor debido, justamente, a su genio creador que lo ubica entre los grandes compositores de México.

Nació en Dolores Hidalgo, Guanajuato el 19 de enero de 1926, lo bautizaron en la Parroquia de Dolores, en donde dio su propio grito para independizar a México de los ritmos extranjeros.

Al morir su padre, en 1936, la familia se mudó a la capital del país, semillero de sus primeras composiciones. Orillado por la precariedad económica de su familia el "rey" pasó a ser camaerero en el restaurante La Sirena, frecuentado por Andrés Huesca, un arpista y cantante mexicano responsable de popularizar el tema de "La bamba", fue el quien descubrió el talento del guanajuatense al interpretar "Cuando el destino" y "Yo". No dudó, Huesca grabó sin titubear aquella voz melancólica.

Posteriormente lo apadrina Miguel Aceves Mejía, un actor y cantante de la Época de Oro del cine mexicano, quien aseguró que José no tenía ningún conocimiento formal de teoría musical y tampoco tocaba ningún instrumento. Aun así el Embajador de la música ranchera componía sus canciones de oído. La mayoría de sus composiciones fueron para el Mariachi Vargas de Tecatitlán.

Aquellas primeras composiciones sobrevivieron al paso del tiempo y hoy son entonadas por mariachis, cantantes pop y hasta rockeros.

No era un secreto que, a pesar de estar casado, José Alfredo era un mujeriego empedernido; acostumbraba acumular conquistas a las que les llevaba serenata junto a Chavela Vergas. Pese a que José Alfredo Jiménez tuvo tres matrimonios, ahora sus hijos llevan una cordial convivencia.



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