Rumorología mexicana
Rumorología mexicana

jueves 10 de Enero de 2019


La mala hora es una de las novelas menos recordadas de Gabriel García Márquez. De acuerdo con la crítica especializada, no es la de mayor calidad estética ni la más vendida. Ni siquiera ha sido adaptada al cine, como tantos de sus libros.

No obstante, a mí me parece un texto muy aleccionador. Ahí, una comarca que acaba de atravesar una guerra civil, padece el clima de desconfianza propio de una polarización entre liberales y conservadores. Divididos, los habitantes del pueblito se detestan mutuamente y están dispuestos a creer lo peor del prójimo.

En ese ambiente, una madrugada cuando el párroco está a punto de llamar a misa, suena un disparo. Aparecieron pasquines pegados en las puertas de las casas con denuncias sobre la vida privada de los ciudadanos. Uno de los pasquines informa a un comerciante de la infidelidad de su mujer y el disparo es consecuencia del asesinato del amante de la señora. Se desata entonces una atmósfera de persecución por la proclividad de todo el pueblo a creer lo que se dice de los otros.

El arranque del nuevo Gobierno mexicano ha estado marcado por una circunstancia similar. Los rumores están envenenando la vida pública. Primero, sin ninguna prueba, la derecha más cerril acusó cobardemente al Presidente de México de asesinar a la gobernadora de Puebla y al senador Moreno Valle.

Pero ahora, con el problema real de desabasto de combustible, Epigmenio Ibarra, desde la autoproclamada izquierda twitteó “continúan los coletazos del régimen corrupto. Ahora que López Obrador inició el combate radical al huachicol los corruptos reaccionan provocando en algunos estados el #DesabastoDeGasolina. Hay una intentona golpista en marcha. Fracasarán!” Intentona golpista. Para eso da la sofisticación intelectual de Ibarra y la peligrosísima manipulación de las palabras. ¿Evidencias? No necesita, hay que creer con la fe del carbonero.

No he querido escribir sobre el huachicoleo y el desabasto de gasolina por falta de información. No hay suficientes cifras publicadas y no hay fuentes serias para contrastar los números de los anuncios oficiales en las conferencias matutinas. El Presidente dice que se han ahorrado millones de pesos al combatir el robo de combustible y culpó a los gobiernos anteriores de ser corresponsables. Magnífico, lo aplaudo, todos los mexicanos debemos apoyar la persecución de ese delito. ¿Dónde están los detenidos y cuántos son?

Para medir la efectividad de la estrategia necesitamos saber a cuánto ascienden las pérdidas económicas en las ciudades afectadas por el desabasto de gasolina. ¿Dónde está ese número? ¿Y las bases de datos que avalan las cifras presidenciales dónde se pueden consultar? Publicar esas cifras sería un acto de transparencia. Mientras no se pueda verificar la información, nuestra conversación pública seguirá dominada, lamentablemente, por la rumorología.

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