Silencios que ofenden

Silencios que ofenden

El silencio es a veces una mala respuesta, pero lo que es un hecho es que quien calla otorga; y la gran mayoría de los gobernadores han dicho muy poco sobre la cancelación arbitraria del nuevo aeropuerto. Quizás sea porque para ellos la palabra sea plata y su silencio valga oro; ese del que dependen tanto para sobrevivir y que les llega de la federación.

A estas alturas, quizás sería mejor volver a eso de República Mexicana y que nos olvidamos de la ridiculez de los Estados Unidos Mexicanos. Porque las entidades federativas no tienen nada de soberenas en lo financiero; y por lo que veo tampoco ya mucho en lo político. Cien años después de la Revolución, no han sido capaces de pagar con sus propios recursos ni siquiera por sus carreteras y escuelas. Las participaciones federales lo son todo; pero también, desde luego, son maná del cielo para robarse lo correspondiente a seguridad, educación, agricultura y salud. Con ellas, muchos tristemente célebres gobernadores se han hecho de ranchos, casas en Miami y hasta colecciones de camisas y zapatos.

Así las cosas, es patético constatar que algunos mandatarios, como por ejemplo el de Quintana Roo, haya respaldado la consulta patito. Aunque claro, hubo notables excepciones como la de su colega Carlos Mendoza de Baja California Sur (ese sí un hombre preparado); quien pidió siempre que el tema fuera decidido por técnicos especializados. Y lo propio hizo Martín Orozco de Aguascalientes, advirtiendo de los daños financieros y la afectación a la confianza del inversionista.

Aunque muy tibios, cuando menos los 14 del PRI cuestionaron la farsa de la consulta; excepto que Alito de Campeche ya parece una foca más en el circo morenista (aplaudiendo a rabiar con la idea del chú chú maya). En cuanto al autodenominado Bronco de Nuevo León, pues resultó más bien un potrillo dócil. Muy probablemente no nos hayamos enterado de que ya pasó por el veterinario y le quitaron los ímpetus.

Y por lo que toca al güerito consentido, al esposo de Anahí, pues nada más habría que verificar si su apoyo a la cancelación del NAIM no va ligado a interés fifí por el trenecito. Otros que quedaron también muy mal son los que hablaron en voz bien bajita. Con tal de no causarle molestia alguna al señor de Tabasco, no vaya a ser que les arroje un florero en la cabeza, mejor agacharon la cabecita y con la cola entre las patas, dóciles e insignificantes, le dijeron sí a todo.

Conclusión: no hay liderazgo en el país. La clase política es la más devaluada y la mayoría son personalidades pequeñas; cuya mirada no alcanza a ver más allá del eterno verano en el que quieren vivir al término de sus respectivas administraciones. Necesitamos personalidades e ideas nuevas.



LO ÚLTIMO



+ -